sábado, 1 de diciembre de 2012

LUCHA DE CLASES - LENIN


SOBRE LA LUCHA DE CLASES
(2 - Lenin)

Y sobre la misma cuestión fundamental, la lucha de clases, veamos lo sentado por Lenin; así sobre insurrección armada y lucha sindical y no contraponerlas:

“Es erróneo desde el punto de vista teórico establecer un paralelo entre estas dos tareas, presentándolas como si estuviesen situadas en el mismo nivel: la ‘tarea de preparar la insurrección armada’ y la ‘tarea de dirigir la lucha sindical’. Una tarea en el primer plano y otra en el segundo. Hablar así significa comparar y establecer un paralelo entre cosas de distinto orden. La insurrección armada es un medio de lucha política en un momento dado. La lucha sindical es una de las manifestaciones de todo el movimiento obrero permanentes, siempre necesarias bajo el capitalismo y obligatorias en todos los momentos. Engels, en un lugar citado por mí en ¿Qué hacer? distingue tres formas fundamentales de la lucha proletaria: la económica, la política y la teórica, esto es, la sindical, la política y la teórica (científica, ideológica, filosófica). ¿Cómo es posible colocar juntas una de estas formas fundamentales de lucha (la sindical) y el método propio de otra forma fundamental de lucha en un momento dado; colocar junto a la lucha sindical, como ‘tarea’, un medio de lucha política que tiene carácter de actualidad y que se halla lejos de ser el único? Esto es simplemente absurdo...Junto a la ‘tarea de dirigir la lucha sindical’ solo se puede colocar la tarea de dirigir toda la lucha política en general, la tarea de sostener la lucha ideológica en general y en su conjunto, y de ningún modo tales o cuales tareas parciales, determinadas y actuales de la lucha política o ideológica.
[…]
“Desde el punto de vista de la táctica, la resolución, en su forma actual, plantea las tareas de la insurrección armada de una manera muy desafortunada. La insurrección armada es el medio supremo de la lucha política. Para el éxito de la insurrección desde el punto de vista del proletariado, es decir, para el éxito de una insurrección proletaria y dirigida por la socialdemocracia, y no de otra insurrección, es preciso un amplio desarrollo de todos los aspectos del movimiento obrero. Por eso, es archidesacertada la idea de contraponer la tarea de la insurrección a la tarea de dirigir la lucha sindical. Así se rebaja y se empequeñece la tarea de la insurrección. En lugar de la suma y coronación de todo el movimiento obrero en su conjunto, se destaca aparte la tarea de la insurrección.
[…]
“El centro de gravedad no está en que los sindicatos sean ‘estrechos’, sino en vincular este aspecto (estrecho por ser uno solo) con los demás. Por consiguiente, o quitar esto o hablar una vez mas de la necesidad de crear y reforzar la ligazón de un aspecto con todos los demás, impregnar a los sindicatos de un contenido social demócrata (léase comunista) de propaganda socialdemócrata, incorporarlos a toda la labor socialdemócrata, etc.”
[…]
“Los sindicatos podrían ampliar la base de la que nosotros extraigamos la fuerza para la insurrección, de modo que, lo diré una vez más, es erróneo contra poner lo uno a lo otro...
[…]
“Es preciso no quedar al margen y, por encima de todo, no dar motivo para pensar que hay que quedar al margen, sino esforzarse por participar, por influir, etc. Pues hay una capa especial de obreros, los de edad madura, los que tienen familia, que aportan muy poco en la lucha política ahora, pero mucho en la lucha sindical. Hay que aprovechar esta capa, orientando sus pasos en este aspecto de la lucha. Para la socialdemocracia de Rusia es importante actuar con tino desde el comienzo mismo en los sindicatos, crear enseguida una tradición de iniciativa socialdemócrata, de participación socialdemócrata y de dirección socialdemócrata en este aspecto. Desde luego, pueden faltar fuerzas en la práctica, pero esto ya es una cuestión muy distinta; a demás, si se sabe utilizar todas las diversas fuerzas, siempre las encontraremos también para los sindicatos. ¡Se han encontrado fuerzas para escribir una resolución sobre los sindicatos, es decir, para dirigirlos ideológicamente, y en esto está el quid!” (“A S.I.Gusev”).


O hablando de “nuevos métodos de enseñar el dogma”, “las verdades del marxismo”:

“Una época revolucionaria es para la socialdemocracia (como en todos los casos léase comunismo) lo mismo que los tiempos de guerra para un ejército. Es preciso multiplicar los cuadros de nuestro ejército, hacer que de reemplazos de paz se conviertan en reemplazos de guerra, movilizar las reservas, encuadrar bajo las banderas a los permisionarios, organizar nuevos cuerpos, destacamentos y servicios auxiliares. No hay que olvidar que en la guerra es inevitable y necesario completar filas con reclutas menos preparados, reemplazar a cada paso a oficiales con simples soldados, acelerar y simplificar la promoción de soldados como oficiales.
Hablando sin metáforas: es preciso ampliar en gran medida toda clase de organizaciones del Partido o afectas a él para ir, siquiera sea en cierto grado, al compás del torrente centuplicado de la energía revolucionaria popular. Esto no significa, claro esta, que se deba relegar la firme preparación y la instrucción sistemática en las verdades del marxismo; pero es preciso tener en cuenta que ahora, en la preparación y en la instrucción, revisten mucha mas importancia las propias acciones militares, que educan a los no iniciados precisa y exclusivamente en nuestro espíritu. Es preciso tener presente que nuestra fidelidad ‘doctrinaria’ al marxismo se reafirma ahora por el hecho de que el curso de los acontecimientos revolucionarios da en todas partes lecciones concretas a las masas, y todas estas lecciones corroboran precisamente nuestro dogma. Por consiguiente, nosotros no hablamos de renunciar al dogma, ni de atenuar nuestra desconfianza y nuestros recelos hacia los intelectuales indefinidos y los botarates revolucionarios, sino todo lo contrario. Hablamos de los nuevos métodos de enseñar el dogma, métodos que un socialdemócrata no puede olvidar. Hablamos de lo importante que ahora es utilizar las lecciones concretas de los grandes acontecimientos revolucionarios para enseñar, no ya a los círculos, sino a las masas, nuestras viejas lecciones ‘dogmáticas’ relativas, por ejemplo, a la necesidad de fundir prácticamente el terror con la insurrección de las masas y a que tras el liberalismo de la sociedad instruida rusa es preciso saber advertir los intereses de clase de nuestra burguesía.
O sea que no se trata de debilitar nuestras exigencias socialdemócratas y nuestra intransigencia ortodoxa, sino de reforzar lo uno y lo otro por nuevos caminos, con nuevos métodos de instrucción. En tiempos de guerra es preciso instruir a los reclutas directamente en las acciones militares. ¡Asimilad, pues, con más audacia los nuevos métodos de instrucción, camaradas! ¡Formad con más audacia nuevos y nuevos destacamentos, enviados al combate, reclutad más jóvenes obreros, ampliad los marcos habituales de todas las organizaciones del Partido, comenzando por los comités y terminando por los grupos de fábrica, sindicatos de taller y círculos estudiantiles! Recordad que toda lentitud por nuestra parte en esta obra redundará en beneficio de los enemigos de la socialdemocracia, pues los nuevos arroyos buscarán salida inmediatamente y, al no encontrar un cauce socialdemócrata, buscarán otros cauces. Recordad que cada paso práctico del movimiento revolucionario enseñará de manera inevitable e indefectible a los jóvenes reclutas precisamente la ciencia socialdemócrata, puesto que esta ciencia se basa en la apreciación objetiva y exacta de las fuerzas y tendencias de las diferentes clases, y la revolución no es otra cosa que la destrucción de las viejas superestructuras y la acción independiente de las diferentes clases, que tienden a crear a su modo una nueva superestructura. Pero no rebajéis nuestra ciencia revolucionaria reduciéndola a un dogma libresco, no la envilezcáis con frases miserables sobre la táctica-proceso y la organización-proceso, con frases que justifican la confusión, la indecisión y la falta de iniciativa. Dejad ancho campo a las más diversas iniciativas de los grupos y círculos más diferentes, teniendo presente que su acierto en la elección de camino está asegurado, no sólo y no tanto por nuestros consejos como por los dictados inexorables de la propia marcha de los acontecimientos revolucionarios. Se ha dicho hace ya mucho que en política hay que aprender a menudo del enemigo. Y en los momentos revolucionarios, el enemigo nos impone siempre justas deducciones con singular ejemplaridad y rapidez.” (“Nuevas tareas y nuevas fuerzas”).


O planteando la necesidad de “arduas acciones preparatorias”:

“…hoy te ponen en la mano la papeleta electoral: tómala aprende a organizarte para golpear con ella a tus enemigos y no para enviar al parlamento a unos prebendados que se aferran al escaño por temor a la cárcel. Mañana te quitan la papeleta electoral y te ponen en la mano un fusil y un excelente cañón de tiro rápido, última palabra de la técnica: toma estos instrumentos de muerte y destrucción, no prestes oído a los jeremías sentimentales que temen la guerra; en el mundo aún quedan demasiadas cosas que deben ser destruidas por el hierro y por el fuego para emancipar a la clase obrera, y si en las masas crecen la ira y la desesperación, si hay una situación revolucionaria, prepárate para crear nuevas organizaciones y para utilizar esos instrumentos tan útiles de muerte y destrucción contra tu gobierno y tu burguesía.
No es fácil hacerlo, no cabe duda. Para ello harán falta arduas acciones preparatorias. Se requerirán muchos sacrificios. Es una nueva forma de organización y de lucha, que también debe ser aprendida, pero la ciencia no se adquiere sin errores ni derrotas. Esta forma de la lucha de clases es a la participación en las elecciones lo que el ataque es a las maniobras, a las marchas o a la permanencia en las trincheras. En la historia esta forma de lucha está muy pocas veces a la orden del día, pero en cambio su significación y sus consecuencias se extienden a decenios enteros. Los días en que se puede y se debe poner a la orden del día estas formas de lucha equivalen a veintenas de años de otras épocas históricas.” (“La bancarrota de la II Internacional”).


Así como esta científica conclusión que la clase, el proletariado y el pueblo deben tener muy presente:

“Una clase oprimida que no aspirase a aprender el manejo de las armas, a tener armas, esa clase oprimida solo merecería que se la tratara como a los esclavos. Nosotros, si no queremos convertirnos en pacifistas burgueses o en oportunistas, no podemos olvidar -que vivimos en una sociedad de clases, de la que no hay ni puede haber otra salida que la lucha de clases. En toda sociedad de clases -ya se funda en la esclavitud, en la servidumbre, o, como ahora, en el trabajo asalariado-, la clase opresora está armada. No solo el ejército regular moderno, sino también la milicia actual -incluso en las repúblicas burguesas más democráticas, como, por ejemplo, en Suiza-, representan el armamento de la burguesía contra el proletariado. Esta es una verdad tan elemental, que apenas si hay necesidad de detenerse especialmente en ella. Bastará recordar el empleo del ejército contra los huelguistas en todos los países capitalistas.
El armamento de la burguesía contra el proletariado es uno de los hechos más considerables, fundamentales e importantes de la actual sociedad capitalista. ¡Y ante semejante hecho se propone a los socialdemócratas revolucionarios que planteen la ‘reivindicación’ del ‘desarme’! Esto equivale a renunciar por completo al punto de vista de la lucha de clases, a renegar de toda idea de revolución. Nuestra consigna debe ser: armar al proletariado para vencer, expropiar y desarmar a la burguesía. Esta es la única táctica posible para una clase revolucionaria, táctica que se desprende de todo el desarrollo objetivo del militarismo capitalista, y que es prescrita por este desarrollo.” (“El programa militar de la revolución proletaria”).


O sus grandes tesis, plenamente válidas, sobre imperialismo, proceso de la burguesía, situación internacional contemporánea y era de guerra:

“Hay que empezar por definir, del modo mas exacto posible y completo, lo que es el imperialismo. El imperialismo es una fase histórica especial del capitalismo que tiene tres particularidades; el imperialismo es: 1) capitalismo monopolista; 2) capitalismo parasitario o en descomposición; 3) capitalismo agonizante.” (“El imperialismo y la escisión del socialismo”)

“El imperialismo es la continuación del desarrollo del capitalismo, su fase superior, en cierto aspecto, una fase de transición hacia el socialismo.
No puedo por tanto considerar la adición de una análisis del imperialismo al análisis de las características básicas del capitalismo en general como ‘mecánica’. El imperialismo, en realidad, no transforma ni puede transformar el capitalismo de arriba abajo. El imperialismo complica y acentúa las contradicciones del capitalismo, ‘embrolla’ el monopolio con la libre competencia, pero no puede eliminar el cambio, el mercado, la competencia, las crisis, etc.
El imperialismo es el capitalismo marchitándose, pero que aún no se ha marchitado, agonizante, pero no muerto. No los simples monopolios, sino los monopolios en conjunción con el cambio, los mercados, la competencia, las crisis -tal es la característica esencial del imperialismo en general.” (“Materiales para la revisión del programa del Partido”).

“La división usual en épocas históricas...es esta: (1) 1789-1871; (2) 1871-1914; (3) 1914-?... La primera época, de la gran revolución francesa a la guerra franco-prusiana, es la época del auge de la burguesía, de su completa victoria. Esta es la línea ascendente de la burguesía, la época de los movimientos democrático-burgueses en general, de los movimientos nacional burgueses en particular, la época del rápido derrumbe de las anticuadas instituciones feudales absolutistas. La segunda época es la época del completo dominio y la declinación de la burguesía, una época de transición de la burguesía progresista al reaccionario, incluso el más reaccionario, capital financiero. Esta es la época cuando se están preparando y se están agrupando lentamente las fuerzas de una nueva clase de democracia contemporánea. La tercera época, que está apenas comenzando, coloca a la burguesía en la misma `posición' que ocuparon los señores feudales durante la primera época. Esta es la época del imperialismo y de las convulsiones imperialistas y de las convulsiones producidas por el imperialismo.
Los conflictos internacionales en la tercera época, en lo que respecta a la forma, siguen siendo los mismos conflictos internacionales de la primera época, pero su contenido social y de clase ha cambiado fundamentalmente. El circunambiente histórico objetivo ha pasado a ser enteramente distinto.
En lugar de la lucha del capital ascendente que procura la liberación nacional contra el feudalismo, ha aparecido la lucha del mas reaccionario, anticuado y agonizante capital financiero, que va de cabeza a su ruina, contra las nuevas fuerzas. El marco de los estados nacional-burgueses, que en la primera época fue un apoyo para el desarrollo de las fuerzas productivas de la humanidad, en el proceso entonces de liberarse del feudalismo, ha pasado ahora, en la tercera época a convertirse en un obstáculo para el ulterior desarrollo de las fuerzas productivas. De una clase ascendente y avanzada la burguesía se ha convertido en una clase que se hunde, decadente, internamente muerta, reaccionaria. La clase ascendente -en una amplia escala histórica-lo es ahora otra enteramente distinta.” (“Bajo una bandera ajena”).

“Las relaciones económicas del imperialismo constituyen la base de la situación internacional hoy existente. A lo largo de todo el siglo XX se Ha definido por completo esta nueva fase del capitalismo, su fase superior y última.” (“El Congreso de la Internacional Comunista”).

“¿Cuál es la idea mas importante, la idea fundamental de nuestras tesis? Es la distinción entre pueblos oprimidos y pueblos opresores. Nosotros subrayamos esta distinción, en oposición a la II Internacional y a la democracia burguesa. Para el proletariado y para la Internacional Comunista tiene particular importancia en la época del imperialismo observar los hechos económicos concretos y tomar como base, al resolver las cuestiones coloniales y nacionales, no tesis abstractas, sino los fenómenos de la realidad concreta.
El rasgo distintivo del imperialismo consiste en que actualmente, como podemos ver, el mundo se halla dividido, por un lado, en un gran numero de pueblos oprimidos y, por otro, en un numero insignificante de pueblos opresores, que disponen de riquezas colosales y de una poderosa fuerza militar.” (Id.).

“Hemos visto ya cuantas dificultades causo la guerra civil en Rusia, y como esta se va entrelazando a toda una serie de guerras. Los marxistas no han olvidado jamas que la violencia acompañara inevitablemente a la bancarrota del capitalismo en toda su extensión y al nacimiento de la sociedad socialista. Y esta violencia llenara todo un período histórico mundial, toda una era de las guerras mas variadas: guerras imperialistas, guerras civiles dentro de cada país, combinaciones de unas y otras, guerras de liberación de las nacionalidades oprimidas por el imperialismo, combinaciones diversas entre las potencias imperialistas que intervendrán inevitablemente en diversas alianzas, en esta época de enormes trusts y consorcios capitalistas estatales y monopolios militares. Esta época -de gigantescas bancarrotas, de decisiones masivas tomadas bajo presión de fuerzas militares, de crisis-ya comenzó; la podemos distinguir claramente, pero solo es el comienzo.” (“Acerca de los principios de organización del partido del proletariado”).

Y, finalmente, éstas sobre puntos como:
Indiferencia política:
“La indiferencia política no es otra cosa que saciedad política. El que esta harto es ‘indiferente’ e ‘insensible’ ante el problema del pan de cada día; pero el hambriento será siempre un hombre ‘de partido’ en esta cuestión".

Contradicciones del enemigo y consignas íntegras:
“La clase obrera debe aprovechar todas las posibles vacilaciones del gobierno, al igual que las discrepancias entre la burguesía y el campo reaccionario, para acentuar la presión tanto en el terreno de la lucha económica como en la lucha política. Pero la clase obrera, precisamente para aprovechar con fruto la situación, debe mantener las consignas revolucionarias íntegras”.

Solo la lucha educa:
“… la verdadera educación de las masas no puede ir nunca separada de la lucha política independiente, y sobre todo, de la lucha revolucionaria de las propias masas. Solo la lucha educa a la clase explotada, sólo la lucha le descubre el volumen de su fuerza, amplía sus horizontes, eleva su capacidad, aclara su inteligencia y forja su voluntad”.

Lucha económica y capas más atrasadas:
“De aquí se deduce con toda claridad que sólo la lucha económica, que solo la lucha por un mejoramiento directo e inmediato de su situación, es capaz de poner en movimiento a las capas mas atrasadas de las masas explotadas, de educarlas verdaderamente y convertirlas -en época de revolución en el curso de unos pocos meses, en un ejército de luchadores políticos.”

Confiar sólo en la fuerza de la clase:
“El principio fundamental, el primer precepto de todo movimiento sindical, consiste en lo siguiente: no confiar en el ‘Estado’, confiar únicamente en la fuerza de su clase. El Estado es la organización de la clase dominante... ¡No confiéis en las promesas, confiad únicamente en la fuerza de la unión y de la conciencia de vuestra clase!”.

Nadie ayudará a los pobres si él mismo no se ayuda:
“Nadie ayudará a los pobres si permanecen aislados. Ningún ‘Estado’ ayudará al obrero asalariado del campo, al brasero, al jornalero, al campesino pobre, al semiproletario, y si él mismo no se ayuda. El primer paso para ello es la organización clasista independiente del proletariado agrícola”.

Y la vida enseña:
“La vida enseña. La lucha real es la que mejor resuelve las cuestiones que hace aún muy poco eran tan discutidas.”


¡ELECCIONES, NO!
¡GUERRA POPULAR, SI!

Comité Central
Partido Comunista del Perú
1990

lunes, 26 de noviembre de 2012

LUCHA DE CLASES - MARX


SOBRE LA LUCHA DE CLASES
(1 - Marx)


La lucha de clases y cómo guiarnos en ella es otra cuestión fundamental, especialmente hoy, del marxismo-leninismo-maoísmo.
Veamos lo establecido por Marx sobre la emancipación del proletariado en “Estatutos Generales de la Asociación Internacional de los Trabajadores”:

“Considerando: que la emancipación de la clase obrera debe ser obra de los obreros mismos; que la lucha por la emancipación de la clase obrera no es una lucha por privilegios y monopolios de clase, sino por el establecimiento de derechos y deberes iguales y por la abolición de todo dominio de clase; que el sometimiento económico del trabajador a los monopolizadores de los medios de trabajo, es decir, de las fuentes de vida, es la base de la servidumbre en todas sus formas, de toda mi seria social, degradación intelectual y dependencia política; que la emancipación económica de la clase obrera es, por lo tanto, el gran fin al que todo movimiento político debe ser subordinado como medio;
[…
]
En su lucha contra el poder unido de las clases poseedoras, el proletariado no puede actuar como clase más que constituyéndose el mismo en partido político distinto y opuesto a todos los antiguos partidos políticos creados por las clases poseedoras. Esta constitución del proletariado en partido político es indispensable para asegurar el triunfo de la Revolución social y de su fin supremo: la abolición de las clases.
La coalición de las fuerzas de la clase obrera, lograda ya por la lucha económica, debe servirle asimismo de palanca en su lucha contra el Poder político de los explotadores. Puesto que los señores de la tierra y del capital se sirven siempre de sus privilegios políticos para defender y perpetuar sus monopolios económicos y para sojuzgar al trabajo, la conquista del Poder político se ha convertido en el gran deber del proletariado”.


O sobre la lucha sindical en “Salario, precio y ganancia”:

“…el desarrollo de la moderna industria contribuye por fuerza a inclinar la balanza cada vez más en favor del capitalista en contra del obrero, y que, como consecuencia de esto, la tendencia general de la producción capitalista no es elevar al nivel medio normal del salario, sino, por el contrario, a hacerlo bajar, empujando el valor del trabajo más o menos a su límite mínimo. Pero si la tendencia, dentro de tal sistema, es ésta; ¿quiere esto decir que la clase obrera deba renunciar a defenderse contra los abusos del capital y deponer sus esfuerzos para aprovechar todas las posibilidades que se le ofrezcan para mejorar en parte su situación? Si lo hiciese, veríase degradada en una masa informe de hombres hambrientos y quebrantados, sin posibilidad de redención. Creo haber demostrado que las luchas de la clase obrera por obtener salarios normales son episodios inseparables de todo el sistema del salariado, que en el noventa y nueve por ciento de los casos sus esfuerzos por elevar sus salarios no son más que esfuerzos dirigidos a mantener en pie el valor dado de su trabajo, y que la necesidad de forcejear con el capitalista acerca de su precio va unida a la situación en que se ve colocado el obrero y que le obliga a venderse así mismo como una mercancía. Si en sus conflictos diarios con el capital cediesen cobardemente, se descalificarían ellos mismos para emprender otros movimientos de mayor envergadura.
Pero, al mismo tiempo, y aun prescindiendo totalmente del esclavizamiento general que entraña el sistema del salariado, la clase obrera no debe exagerar a sus propios ojos el resultado final de estas luchas diarias. No debe olvidar que lucha contra los efectos, pero no contra las causas de estos efectos; que logra contener el movimiento descendente, pero no cambia su dirección; que aplica paliativos, pero no cura la enfermedad. No debe, por tanto entregarse por entero a esta guerra de guerrillas, que es inevitable y a la que la empujan continuamente los abusos incesantes del capital o las fluctuaciones del mercado. Debe saber que el sistema actual, aun con todas las miserias que vuelca sobre ella, engendra simultáneamente las condiciones materiales y las formas sociales necesarias para la reconstrucción económica de la sociedad. En vez del lema conservador de ‘¡Un salario justo por una jornada de trabajo justa!’, deberá escribir en su bandera esta consigna revolucionaria: ‘¡Abolición del sistema del trabajo asalariado!’
Los sindicatos trabajan bien como centros de resistencia contra los abusos del capital. Fracasan, en algunos casos, por usar poco inteligentemente su fuerza. Pero, generalmente, fracasan por limitarse a una guerra de guerrillas contra los efectos del sistema existente, en vez de esforzarse, al mismo tiempo, por cambiarlo, en vez de emplear sus fuerzas organizadas como palanca para la emancipación final de la clase obrera; es decir, ¡para la abolición definitiva del sistema del trabajo asalariado!”


Y sobre la revolución lo sentado por Engels: “En la política no existen mas que dos fuerzas decisivas: la fuerza organizada del Estado, el ejército y la fuerza no organizada, la fuerza elemental de las masas populares”; así como:

“Después del primer éxito grande, la minoría vencedora solía escindirse; una parte estaba satisfecha con lo conseguido; otra parte quería ir todavía mas allá y presentaba nuevas reivindicaciones, que, en parte al menos, iban también en interés real o aparente de la gran muchedumbre del pueblo. En algunos casos, estas reivindicaciones mas radicales prosperaban también; pero, con frecuencia, sólo por el momento, pues el partido mas moderada volvía a hacerse dueño de la Situación; y lo conquistado en el último tiempo se perdía de nuevo, total o parcialmente; y entonces, los vencidos clamaban traición o achacaban la derrota a la mala suerte. Pero, en realidad, las cosas ocurrían casi siempre así: las conquistas de la primera victoria solo se consolidaban mediante la segunda victoria del partido más radical; una vez conseguido esto, y con ello lo necesario por el momento, los radicales y sus éxitos desaparecían nuevamente de la escena.
Todas las revoluciones de los tiempos modernos, a partir de la gran revolución inglesa del siglo XVII, presentaban estos rasgos, que parecían inseparables de toda lucha revolucionaria. Y estos rasgos parecían aplicables también a las luchas del proletariado por su emancipación; tanto mas cuanto que precisamente en l848 eran contados los que comprendían más o menos en qué sentido había que buscar esta emancipación.” (Introducción a “La lucha de clases en Francia”).


Y por el propio Marx en los siguientes párrafos:

“Exceptuando unos pocos capítulos, todos los apartados importantes de los anales de la revolución de 1848 a 1849 llevan el epígrafe de ¡Derrota de la revolución!
Pero lo que sucumbía en estas derrotas no era la revolución. Eran los tradicionales apéndices prerrevolucionarios, las supervivencias resultantes de relaciones sociales que aún no se habían agudizado lo bastante para tomar una forma bien precisa de contradicciones de clase: personas, ilusiones, ideas, proyectos de los que no estaba libre el partido revolucionario antes de la revolución de Febrero y de los que no podía liberarlo la victoria de Febrero, sino solo una serie de derrotas.
En una palabra: el progreso revolucionario no se abrió paso con sus conquistas directas tragicómicas, sino por el contrario, engendrando una contrarrevolución cerrada y potente, engendrando un adversario, en la lucha contra el cual el partido de la subversión maduró, convirtiéndose en un partido verdaderamente revolucionario” (“La lucha de clases en Francia de 1848 a 1850).

“Las revoluciones burguesas, como la del siglo XVIII, avanzan arrolladoramente de éxito en éxito, sus efectos dramáticos se atropellan, los hombres y las cosas parecen iluminados por fuegos de artificio, el éxtasis es el espíritu de cada día; pero estas revoluciones son de corta vida, llegan enseguida a su apogeo y una larga depresión se apodera de la sociedad, antes de haber aprendido a asimilarse serenamente los resultados de su período impetuoso y agresivo. En cambio, las revoluciones proletarias, como las del siglo XIX, se critican constantemente a sí mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven sobre lo que parecía terminado, para comenzarlo de nuevo desde el principio, se burlan concienzuda y cruelmente de las indecisiones, de los lados flojos y de la mezquindad de sus primeros intentos, parece que sólo derriban a su adversario para que éste saque de la tierra nuevas fuerzas y vuelva a levantarse más gigantesco frente a ellas, retroceden constantemente aterradas ante la vaga enormidad de sus propios fines, hasta que se crea una situación que no permite volverse atrás y las circunstancias mismas gritan: Hic Rhodus, hic salta!” (¡Aquí está la rosa, baila aquí!; esto es: demuestra con hechos lo que eres capaz de hacer.). [“El dieciocho brumario de Luis Bonaparte”].

“En todas las revoluciones, al lado de los verdaderos revolucionarios, figuran hombres de otra naturaleza. Algunos de ellos, supervivientes de revoluciones pasadas, que conservan su devoción por ellas, sin visión del movimiento actual; pero dueños todavía de su influencia sobre el pueblo, por su reconocida honradez y valentía, o simplemente por la fuerza de la tradición; otros, simples charlatanes que, a fuerza de repetir año tras año las mismas declamaciones estereotipadas contra el gobierno del día, se han agenciado de contrabando una reputación de revolucionarios de pura cepa. Después del 18 de marzo salieron también a la superficie hombres de éstos, y en algunos casos lograron desempeñar papeles preeminentes. En la medida en que su poder se lo permitía, entorpecieron la verdadera acción de la clase obrera, lo mismo que otros de su especie entorpecieron el desarrollo completo de todas las revoluciones anteriores. Constituyen un mal inevitable; con el tiempo se les quita de en medio; pero a la Comuna no le fue dado disponer de tiempo.” (“La guerra civil en Francia”)

¡ELECCIONES, NO!
¡GUERRA POPULAR, SI!

Comité Central
Partido Comunista del Perú
1990

lunes, 19 de noviembre de 2012

VIOLENCIA REVOLUCIONARIA Y CRETINISMO PARLAMENTARIO

SOBRE LA VIOLENCIA REVOLUCIONARIA Y EL CRETINISMO PARLAMENTARIO.

La violencia revolucionaria y el cretinismo parlamentario forman una contradicción antagónica y evidentemente una cuestión fundamental del marxismo.

Ya Marx habló de la violencia como partera de la historia y en el Manifiesto, junto con Engels, sentó:

“Los comunistas consideran indigno ocultar sus ideas y propósitos. Proclaman abiertamente que sus objetivos sólo pueden ser alcanzados derrocando por la violencia todo el orden social existente. Que las clases dominantes también ante una Revolución Comunista. Los proletarios no tienen nada que perder en ella más que sus cadenas. Tienen, en cambio, un mundo que ganar. ¡PROLETARIOS DE TODOS LOS PAISES, UNÌOS!”.

Así como Lenin escribió:

“Sin una guerra civil no ha habido todavía ninguna revolución importante en la historia, sin una guerra civil ningún marxista serio se imagina el tránsito del capitalismo al socialismo”; reiterando que “entre el capitalismo y el socialismo media un largo período de ‘dolores de parto’-que la violencia es siempre la partera de la vieja sociedad” y que el Estado burgués “no puede sustituirse por el Estado proletario (por la dictadura del proletariado) mediante la ‘extinción’, sino solo, por regla general, mediante la revolución violenta”; así como insistió en que “la necesidad de educar sistemáticamente a las masas en ésta, precisamente en esta idea sobre la revolución violenta, es algo básico de toda la doctrina de Marx y Engels”.

De igual manera el Presidente Mao Tsetung partiendo de “todos los comunistas tienen que comprender esta verdad: El poder nace del fusil”, estableció

“...en sociedad de clases las revoluciones y las guerras revolucionarias Son inevitables, pues sin ellas no puede haber saltos en el desarrollo social, las clases dominantes reaccionarias no pueden ser derrocadas ni el pueblo puede conquistar el poder político”; “la tarea central y la forma superior de una revolución es la toma del Poder por medio de las armas, es la solución del problema por medio de la guerra. Este principio marxista-leninista de la revolución tiene validez universal, tanto en China como en los demás países”; y, “La experiencia de la lucha de clases en la era del imperialismo nos enseña que sólo mediante el poder del fusil pueden la clase obrera y las masas trabajadoras derrotar a la burguesía y los terratenientes armados; en este sentido podemos decir que solamente con fusiles puede transformarse el mundo entero”.

En cuanto al cretinismo parlamentario condenado por Marx, Lenin fue sumamente contundente:

“Los bernstenianos aceptaron y aceptan el marxismo con excepción de su aspecto directamente revolucionario. Consideran la lucha parlamentaria no como uno de los medios de lucha que se utiliza particularmente en ciertos períodos históricos, sino como la forma de lucha principal y casi la exclusiva, que hace innecesarias la ‘violencia’, la ‘toma’, la ‘dictadura’.” Y: “Sólo los bribones o los tontos pueden creer que el proletariado debe primero conquistar la mayoría en las votaciones realizadas bajo el yugo de la burguesía, bajo el yugo de la esclavitud asalariada, y que sólo después debe conquistar el Poder. Esto es el colmo de la estulticia o de la hipocresía, esto es sustituir la lucha de clases y la revolución por votaciones bajo el viejo régimen, bajo el viejo Poder.”; y: “Esto es ya el más puro y el más vil oportunismo, es ya renunciar de hecho a la revolución acatándola de palabra.” (Las citas de Lenin en este párrafo corresponden al folleto “La revolución proletaria y el revisionismo de Jruschov” del PCCh).

Ligada a esta contradicción tener en cuenta la posición de Marx sobre las elecciones, ya transcrita, sobre la periódica autorización a los oprimidos para que elijan a sus opresores; y principalmente la del Presidente Mao:

“Algunos dicen que las elecciones son algo muy bueno y algo muy democrático. Por lo que a mí respecta, elecciones es sencillamente una palabra rimbombante, y no creo que hayan ningunas elecciones genuinas. El distrito de Pekín me ha elegido a mí para servir como representante a la Asamblea, Nacional Popular, ¿pero cuántos en Pekín realmente me entendían? Yo percibo que el cargo de Premier de Chou En-lai fue un nombramiento del Comité Central.”

Estrechamente vinculada a la cuestión de la violencia revolucionaria y el cretinismo parlamentario, está la inobjetable y demoledora posición de Lenin sobre el revisionismo en el frente sindical, planteada en "La bancarrota de la II Internacional":

“Las organizaciones legales de masas de la clase obrera son tal vez el signo distintivo más importante de los partidos socialistas correspondientes a la época de la II internacional...Era evidente que el paso a las acciones revolucionarias significaba la disolución de las organizaciones legales por la policía, y el viejo partido, desde Legien hasta Kautsky inclusive, sacrificó los objetivos revolucionarios del proletariado al mantenimiento de las actuales organizaciones legales. Por mucho que se quiera negarlo, el hecho está ahí. El derecho del proletariado a la revolución ha sido vendido por el plato de lentejas de unas organizaciones autorizadas por la ley policiaca vigente.
[…]
Un cuadro muy edificante. Esta gente ha sido tan corrompida y tan embrutecida por la legalidad burguesa que ni siquiera puede comprender la necesidad de otras organizaciones, la necesidad de unas organizaciones ilegales que dirijan la lucha revolucionaria. Esta gente ha llegado a imaginarse que los sindicatos legales, existentes por gracia de la autorización policiaca, representan un límite, más allá del cual no se puede pasar; que se puede concebir, en general, el mantenimiento de esos sindicados en época de crisis como sindicatos dirigentes. Ahí tenéis la dialéctica viva del oportunismo: el simple crecimiento de los sindicatos legales, la simple costumbre de unos filisteos algo obtusos, aunque concienzudos, a no hacer más que llevar libro de contabilidad, ha tenido por consecuencia que en el momento de la crisis estos concienzudos filisteos se han convertido en unos traidores, en unos tránsfugas, en unos estranguladores de la energía revolucionaria de las masas. Y esto no ha ocurrido por azar. El tránsito a la organización revolucionaria es una necesidad, lo exige el cambio de la situación histórica, lo reclama la época de las acciones revolucionarias del proletariado; pero este tránsito sólo es posible si se realiza pasando por encima de los antiguos líderes, estranguladores de la energía revolucionaria, pasando por encima del viejo partido, destruyéndolo.
Pero los filisteos contrarrevolucionarios, como es natural, claman: “anarquismo”; igual que clamaba “anarquismo” el oportunista E. David cuando arremetía contra Carlos Liebknecht. Por lo visto, los únicos socialistas honrados que quedan en Alemania son los dirigentes a quienes los oportunistas acusan de anarquismo...”

¡ELECCIONES, NO!
¡GUERRA POPULAR, SI!

Comité Central
Partido Comunista del Perú
1990

jueves, 8 de noviembre de 2012

BALANCE DE LA CONFERENCIA INTERNACIONAL


CONFERENCIA INTERNACIONAL EN MADRID EL 27 DE OCTUBRE DE 2012
RESUMEN DEL DEBATE
Consideramos que la Conferencia ha sido un éxito importante, en gran parte por que los camaradas presentes, representando sus Partidos y organizaciones o como participantes individuales, han mostrado en la práctica su voluntad de participar en el debate, expresando sus posiciones y preguntas en forma abierta y honesta. Consideramos que esta es la actitud que corresponde a comunistas y revolucionarios, y es lo que sirve a desarrollar la lucha de dos líneas a nivel mundial para llegar a la unidad del MCI. Después y entre las intervenciones de la Conferencia, la discusión se ha desarrollado sobre los temas de la agenda. Por consiguiente, presentamos aquí nuestro resumen de esta discusión.
- Se ha señalado, como se plantea en la intervención del MPP, que uno de los puntos del nuevo revisionismo que hoy tiene repercusiones en varios Partidos y organizaciones del MCI, es la posición de Avakian y otros de que se puede, o se debe, dirigir la revolución de un país o la reconstitución o reorganización  de un Partido desde el extranjero. Es una posición íntimamente ligada con el idealismo de Avakian y su posición sobre los intelectuales, y hoy existen varios renegados, capituladores y intelectualoides que abiertamente se coluden con el plan reaccionario contra el PCP y los demás Partidos comunistas y organizaciones revolucionarias, diciendo que ellos, desde los países imperialistas donde viven, deben dirigir “las reconstituciones o reorganizaciones de los partidos”. El MPP rechaza y condena tales posiciones, porque son simplemente una repetición de lo que otros miserables, como el “periodista” de la entrevista o las ratas han hecho en el caso de Perú, e igual que ellos, así estos traidores están llevando a cabo el plan hecho por el imperialismo, principalmente yanqui, y la reacción peruana e internacional como parte de su guerra contrarrevolucionaria. Varios camaradas expresaron su acuerdo con la posición del MPP, y saludamos que los camaradas hayan expresado su saludo al PCP y su Comité Central.
- En cuanto a la intervención de Gran Marcha hacia el Comunismo, un representante del MPP señalo nuestro desacuerdo con su posición sobre Lin Piao. Nos reafirmamos en la posición del PCP: “La Gran Revolución Cultural Proletaria golpeó el cuartel burgués contrarrevolucionario encabezado por Liu Shao-chi, el Jruschov chino, de quien fue lugarteniente Teng Siao-ping, “otro máximo elemento con poder seguidor del camino capitalista dentro del Partido”; y también aplastó al cuartel contrarrevolucionario conspirador encabezado por Lin Piao.” (PCP-CC – Desarrollar la construcción del Partido, 1977)
- En cuanto a la lucha por los principios del maoísmo, se tomó el ejemplo del capitalismo burocrático, y como la LOI en Perú quiere confundir las cosas y no definen correctamente el capitalismo burocrático, para así poder aliarse con fracciones de la gran burguesía. “Mientras se  reciba cupos, no destruir o atacar a los representantes del viejo Estado”. Un representante del MPP ha señalado como el mismo problema se expresa en cuanto a la traición en Nepal, y como hay indicaciones del mismo problema en la India.
- En su intervención, el Movimiento Anti-Imperialista ha expresado lo siguiente: “consideramos que la filiación al maoísmo no es garantía suficiente para el deslindamiento con el revisionismo. Por lo tanto, consideramos necesario, no sólo el balance de la práctica del maoísmo, sino que éste debe extenderse a toda la experiencia de la revolución proletaria mundial.” Un camarada señaló que esta posición es errónea, y que converge no solamente con la “nueva síntesis” de Avakian, sino con la ofensiva contrarrevolucionaria general y toda su propaganda de que “el marxismo no sirve”, tomando como prueba el hecho de que hoy no existe un país socialista. Un representante del MPP ha referido a la posición correcta del Presidente Mao, la cual se expresó en las siguientes citas:
“Aun cuando la línea de dirección de la revolución sea correcta, es imposible garantizar completamente que no se sufran ciertos reveses y sacrificios en el curso de la revolución. Pero, siempre que se mantenga firmemente una línea correcta, la revolución se coronará finalmente con la victoria.”
“No es en absoluto revolucionario quien considera que sólo se puede hacer la revolución si todo marcha viento en popa y si hay una garantía previa contra todo sacrificio y fracaso.” (PROPOSICION ACERCA DE LA LINEA GENERAL DEL MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL, PCCH 1963)
Y la siguiente cita de Carlos Marx: “Hacer la historia sería evidentemente muy cómodo, si no se emprendiese la lucha más que con las probabilidades absolutamente seguras de victoria”.
- En cuanto a la discusión sobre los aportes del pensamiento gonzalo al marxismo, quedó claro que quien quiera tomar posición sobre los mismos, hará bien en remitirse a nuestra Base de Unidad Partidaria, donde están detallados y explicados claramente, haciéndose innecesaria referir a segundas manos.
Brevemente se ha discutido la cuestión del Camarada Stalin, donde el MPP y otros camaradas se han reafirmado en la posición del Presidente Mao Tsetung (70/30). Queremos clarificar, que en primer lugar defendemos a Stalin como el gran comunista que era, porque ha dirigido el gran trabajo de dirigir el Partido y la construcción socialista aplicando el leninismo. No constituye por tanto una etapa del marxismo, no tiene validez universal y por consiguiente no se puede hablar de “Stalinismo”.
- Contestando la pregunta de una compañera, se ha discutido la cuestión de Chávez y la llamada “revolución bolivariana”, la cual consideramos no es en ninguna manera un movimiento popular, sino un régimen fascista de un tipo que ya hemos visto en Perú y otros países.
- Varios camaradas han propuesto ideas en cuanto a cómo avanzar y continuar la lucha iniciada en esta Conferencia, expresando su voluntad de participar en una próxima Conferencia internacional.
Conclusiones:
Una vez más el MPP expresa su alegría por la participación de los camaradas, Partidos y organizaciones en la Conferencia. Consideramos que uno de los puntos principales hoy en el debate, como hemos señalado en nuestra intervención, es que los camaradas que critican a las posiciones revisionistas de Avakian o de otros Partidos, deben especificar y concretizar su crítica y decir específicamente cuales son los desacuerdos y porque no están de acuerdo. “En lo general se esconde el revisionismo”.
Movimiento Popular Perú
Octubre de 2012

viernes, 2 de noviembre de 2012

MPP: CONFERENCIA INTERNACIONAL EN MADRID.

¡Proletarios de todos los países, uníos!

INTERVENCION PRINCIPAL DEL MOVIMIENTO POPULAR PERÚ EN LA CONFERENCIA INTERNACIONAL EN MADRID EL 27 DE OCTUBRE DE 2012

El Movimiento Popular Perú, el organismo generado del Partido Comunista del Perú para el trabajo en el extranjero, expresa sus saludos revolucionarios a los camaradas presentes, así como a todos los Partidos y organizaciones del Movimiento Comunista Internacional. Nuestro Partido, firmemente dirigido por su Comité Central, sigue llevando a cabo la invencible guerra popular en la situación compleja de la superación del recodo, avanzando en el trabajo de masas en medio de la lucha a muerte contra la LOD y la LOI. Y, siendo una guerra popular que es parte de y sirve a la revolución mundial, el Partido brega como corresponde a la lucha por el maoísmo y contra el revisionismo a nivel mundial.

Hemos convocado a esta Conferencia con el motivo de debatir, en forma abierta y honesta, los puntos principales de la lucha de dos líneas hoy en nuestro movimiento a nivel mundial, para así servir a la unidad del mismo. Como hemos señalado en la convocatoria, insistimos en que los comunistas debemos aplicar los métodos de nuestra clase el proletariado internacional. Es decir, que lo que corresponde a toda comunista es sentar posición y plantearla clara y abiertamente en lucha de dos líneas, basada en los principios del marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente el maoísmo, luchar implacablemente contra el revisionismo, y rechazar los métodos burgueses de conciliación, lucha sucia, lucha sin principios y todo tipo de oportunismo. Solo así los comunistas del mundo podemos unirnos y avanzar en nuestra tarea de imponer el maoísmo como único mando y guía de la revolución proletaria mundial.

¿Cuáles son los desacuerdos actuales y los puntos principales de debatir en el momento actual? Algunos camaradas dicen que lo que vemos hoy es una lucha entre “la nueva síntesis” de Avakian por un lado, y al otro lado el pensamiento gonzalo, los cuales supuestamente son dos teorías que ambos luchan por imponerse como “ideología universal”. No estamos de acuerdo con esta posición. Para nosotros, la lucha es entre la ideología universal del proletariado internacional, el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente el maoísmo, a un lado, y al otro lado el revisionismo, hoy principalmente el nuevo revisionismo que se presenta como “maoísmo” y sirve a los planes del imperialismo de aniquilar la revolución en todos los países. Para nosotros, el Presidente Gonzalo es la Jefatura de nuestra revolución en Perú, centro de unificación partidaria y garantía de triunfo hasta el comunismo, porque es jefatura sustentada en el pensamiento gonzalo, la aplicación creadora del maoísmo a nuestra realidad en el Perú – basada en toda la experiencia práctica de nuestra revolución. No es, y nunca ha sido la posición del PCP que el pensamiento gonzalo tiene validez universal. Sin embargo, insistimos en que 1) El Presidente Gonzalo y el pensamiento gonzalo ha tenido y tiene hoy un papel decisivo y de innegable importancia en la lucha por defender y aplicar los principios del maoísmo e imponerlo a nivel mundial y 2) El Presidente Gonzalo y el pensamiento gonzalo da contribuciones al marxismo, como la militarización de los Partidos Comunistas, y “consideramos que esta experiencia tiene validez universal por lo cual es una demanda y necesidad que los Partidos Comunistas del mundo se militaricen”.

Algunos dicen, que el PCP y el MPP “etiquetan a todos de revisionistas” y “atacan a otros Partidos Comunistas y guerras populares” cuando insistimos en la lucha y rechazamos la conciliación. Expresamos nuestro total desacuerdo con tales acusaciones. Lo que aplicamos es 1) lucha implacable contra los revisionistas, es decir los traidores, grupos y organizaciones que ya no están en las filas de nuestra clase, como la LOD y la LOI en Perú o los traidores en Nepal, y 2) Lucha de dos líneas dentro de las filas del proletariado a nivel mundial para combatir y aplastar todas las posiciones revisionistas que se presentan en el MCI. Es con este motivo que hemos convocado a esta Conferencia: desarrollar la lucha de dos líneas dentro de nuestras filas para unirnos en la lucha contra el nuevo revisionismo y avanzar en nuestra tarea común de avanzar la revolución proletaria mundial. Sí al contrario se niegan a debatir y rechazan toda crítica y cada expresión de preocupaciones como “ataques”, no sirve a la unidad, sino al oportunismo y a los planes del imperialismo. Y cuando algunos incluso se unen con la campaña reaccionaria para aislar y difamar al PCP, su Comité Central y la guerra popular que dirige, da margen a pensar que hay influencia más directa de la reacción.

La “nueva síntesis” de Avakian y sus repercusiones en el MCI
Desde el comienzo del MRI, el PCR (EE.UU.) ha tenido un papel de conducción en su formación, y en la historia del MRI podemos ver el derrotero de los desacuerdos actuales. Desde el comienzo, el PCP señaló los problemas principales expresados por el PCR en ese entonces:
- Oposición a la definición del maoísmo como tercera, nueva y superior etapa del marxismo, de vigencia universal.
- Oposición a la vigencia general de la guerra popular como teoría militar del proletariado internacional, para aplicar a las condiciones especificas de cada país.
- Problemas en cuanto al trabajo de masas, que para nosotros es para iniciar o desarrollar la guerra popular.
- Problemas en cuanto a la dirección, que “es clave y requiere tiempo para su formación, desarrollo y autoridad reconocidas” (un problema ligado a la oposición contra la tesis marxista de Jefes y Jefatura de la revolución, que tiene que ver con la aplicación del maoísmo a las condiciones especificas de cada revolución).
- Otros puntos, como la cuestión de la contradicción principal en el mundo, la situación revolucionaria en desarrollo desigual en el mundo, la revolución como tendencia principal, la guerra mundial y criterios sobre el papel del MRI. Y, en cuanto a lucha de dos líneas, que no se la maneja como corresponde.
Es útil ver como el PCP lo sintetizó en la siguiente cita de nuestra Base de Unidad Partidaria: “Estos son problemas de desarrollo pero que si no son justa y correctamente manejados pueden devenir en fenómenos de desarticulación y estas posibilidades negativas no pueden menos que preocupar. Consideramos que el Comité del MRI apunta a imponer la denominación "marxismo-leninismo-pensamiento Mao Tsetung", a encuadrarnos dentro de la declaración y a resolver los problemas de dirección del Comité que dan margen a pensar en la existencia de tendencias hegemonistas.” (PCP – Línea internacional, 1988)

Si vemos estos problemas ideológicos y políticos expresados desde el comienzo en la misma dirección del MRI, y principalmente representado por el PCR, y si vemos la advertencia del Partido arriba, podemos entender mejor la situación de hoy. ¿Han sido “justa y correctamente manejados” los problemas? ¿Han devenido “en fenómenos de desarticulación”?  Claro que sí. Estos problemas no solamente siguen existiendo, sino han devenido en revisionismo estructurado bajo el nombre “nueva síntesis”, y siguen repercutiendo dentro de las filas del proletariado internacional, confluyendo con la ofensiva contrarrevolucionaria general y todo tipo de revisionismo, formando lo que hemos definido como el nuevo revisionismo – es decir un revisionismo para revisar el marxismo de hoy, el maoísmo. Entonces, para hacer el balance del MRI y de la aplicación del maoísmo, es clave ver el papel del PCR, de Avakian y su “nueva síntesis”. Ver cómo ha afectado y sigue afectando el trabajo de los Partidos y organizaciones del MRI, y ver su papel en la liquidación del mismo. Ver su papel hegemonista en el CoMRI y el negro trabajo para aislar al PCP y atacar al Presidente Gonzalo y su pensamiento, y ver como hoy día, las posiciones revisionistas de la “nueva síntesis” siguen expresándose en el MCI, incluso como convergencias o conciliación con la misma entre aquellos que dicen “criticarla”.
No vamos a profundizar aquí nuestra crítica de la “nueva síntesis” en detalle, pero es necesario ver los puntos principales de esta y ligarlos a los problemas que se expresan en varios Partidos y organizaciones del MCI.

Primero, es claro que la “nueva síntesis” no es una aplicación del maoísmo a las condiciones concretas de la revolución en EE.UU., ni a las condiciones actuales en el mundo – e incluso los mismos avakianistas no hacen mucho esfuerzo para presentarlo como tal. De hecho, los largos documentos del PCR no se tratan de experiencias prácticas y concretas, sino de la “introspección”, elucubraciones y “destilación” del gran intelectualoide Avakian. Eso, para los marxistas, es lo que se llama idealismo. Sin embargo, no hay duda de que según ellos, la “nueva síntesis” debe reemplazar al MLM a nivel mundial. Como se expresa en su “Manifiesto del PCR”, supuestamente hemos entrado a una “nueva etapa” de la revolución mundial, en la cual tenemos que cuestionar los llamados “errores” que supuestamente son resultados de la aplicación concreta de nuestra ideología, hecha por Marx, Lenin y el Presidente Mao. Así vemos, que la oposición contra el maoísmo sigue siendo una de las características principales del PCR. Es decir, que cuando lanzan sus ataques contra el Presidente Gonzalo y su pensamiento, y contra toda la tesis marxista de Jefes y Jefaturas, no es porque sean “anti-autoritarios” o más “democráticos”, sino porque no quieren que el maoísmo se aplique a las condiciones concretas de cada país, expresándose en pensamiento guía y Jefatura de la revolución, encarnándose en el proletariado y el pueblo revolucionario. Quieren reducir el marxismo a una “ciencia pura”, separada de la lucha de clases. ¿A dónde lleva eso? ¿Qué significa cuando los Partidos, como el Partido Comunista de India (Maoísta), rechazan la aplicación concreta del maoísmo, y se contentan con un maoísmo “en general”? Lleva a convertir al maoísmo en un dogma muerto que pertenece al pasado, en un evangelio de palabras vacías, para adorar y homenajear, pero no para aplicar a los problemas concretos, problemas nuevos, que se presentan en el camino de la revolución. Y si los Partidos Comunistas no aplican el maoísmo para confrontar los problemas de hoy – el plan imperialista de ‘acuerdos de paz’ por ejemplo – no queda más que aplicar el pragmatismo, el subjetivismo, la política a corto plazo, lo que inevitablemente lleva al oportunismo y revisionismo. No es raro entonces que algunos puedan decir, ahora cuando es un hecho innegable, que la llamada táctica de “acuerdos de paz” en Nepal fue errónea, pero que en otros países sí se puede aplicar la misma ‘táctica’. No es raro tampoco entonces, que la LOI en Perú (que incluso en algunos de sus mamotretos se autodenomina el “PCR de Perú”), rechazan el pensamiento gonzalo y solo quieren un “maoísmo en general”, separado de su aplicación en la práctica, o que reemplazan la revolución proletaria mundial por “revolución socialista mundial”.

Otro punto, directamente ligado al anterior, es cómo el nuevo revisionismo enfatiza la importancia de los intelectuales. Según el PCR, contrastada con el MLM y toda la experiencia práctica del MCI,  Esta nueva síntesis también conlleva una mayor valoración del papel importante que juegan los intelectuales.” En el mismo documento, proclaman que Avakian ha criticado la tendencia (en el MLM y la historia del MCI) hacia la [“reification”] del proletariado y otros grupos explotados (o anteriormente explotados) de la sociedad.”Entonces, según Avakian, tenemos que romper con el supuesto “dogmatismo” de los marxistas-leninistas-maoístas que insisten en que el proletariado dirige la revolución – y tenemos que sujetarnos a los grandes intelectuales que, bien acomodados en sus bibliotecas (¿o quizás en el extranjero?), han entendido mejor que los comunistas cómo hacer la revolución y dirigirla. Y ojo – cuando habla del “papel importante de los intelectuales”, no dice ni una palabra sobre el carácter de clase de estos intelectuales, porque como también explica: “la verdad no tiene carácter de clase”. Es decir, como todo el revisionismo, el nuevo revisionismo apunta contra la dirección proletaria de la revolución y contra la dictadura del proletariado. No está por forjar intelectuales proletarios, sino por imponer la autoridad de intelectuales burgueses y pequeño burgueses y así imponer los principios de la burguesía en los Partidos Comunistas: democracia burguesa, liberalismo, parlamentarismo, etc. Estamos seguros que los camaradas presentes están de acuerdo cuando decimos que esto es revisionismo puro, que no tiene nada que ver con el marxismo. Pero aun así, vemos cómo las mismas ideas se expresan dentro de nuestras filas. Si un Partido no tiene una base de unidad que aplica los principios del maoísmo a la construcción de los tres instrumentos en su país, ¿cómo va a garantizar la dirección proletaria del Partido, Ejército y Frente? Si no aplican el maoísmo, van a recurrir, una vez más, al pragmatismo y revisionismo, construyendo un “partido de masas”, dirigido por intelectuales burgueses, un ejército de ‘héroes’ de tipo guevarista, o un frente basado en la conciliación de clases en lugar de la dictadura conjunta apuntando a la dictadura del proletariado. Una vez más, vemos como en Nepal este nuevo revisionismo ha servido perfectamente a los planes del imperialismo. Es lo mismo que han intentado en Perú, y es lo mismo que quieren hacer en India, en Filipinas, en Turquía o en cualquier otro país donde se desarrollan guerras populares o luchas armadas revolucionarias. Lo que corresponde a los comunistas para confrontar este plan imperialista no es “ruptura” con los principios del MLM, sino ruptura con el revisionismo y defensa y aplicación concreta del maoísmo. Insistimos en el principio maoísta de que la revolución no se dirige por los “grandes intelectuales” sentados en sus oficinas o en el extranjero (como la posición de Avakian de que la revolución se puede dirigir desde el extranjero), sino por los Comunistas que están en la arena de combate y tienen la experiencia concreta de aplicar el maoísmo a la lucha de clases en su país. Por eso condenamos también a los miserables intelectualoides capituladores en el extranjero que nunca han estado en la guerra, pero piensan que saben mejor que los militantes Comunistas en Perú cómo hacer la revolución, y pretenden “destilar” la experiencia de la guerra popular en Perú, atacándola con sus mamotretos desde Alemania o Bélgica o Suecía donde se han acomodado bien en el sistema imperialista.

Avakian y los demás intelectuales del tipo mencionado arriba, no basan su autoridad o su teoría en su propia experiencia de la lucha de clases, y por eso necesitan traficar con las heroicas guerras populares y luchas armadas de otros para poder presentarse como “autoridades marxistas”. Así vemos cómo el PCR y otros levantaron la guerra popular en Perú cuando era oportuno para ellos – pero cuando nuestra guerra popular enfrentó las condiciones difíciles del recodo, comenzaron a vacilar y servir cada vez más a las patrañas del imperialismo y la reacción, tomando la situación del recodo y la detención de nuestra Jefatura como oportunidad para imponer su hegemonismo y su “nueva síntesis”. Después, levantaron la guerra popular en Nepal, la cual fue convenientemente publicada en toda la prensa reaccionaria y revisionista mundial con fotos y reportajes, presentándola como el gran ejemplo del “maoísmo en el siglo XXI”, y cuando los comunistas expresaron sus críticas y preocupaciones en cuanto a la misma, la derecha nos acusó de ser “dogmáticos” o “religiosos”. Hoy, cuando la traición en Nepal ya es un hecho, nadie quiere asumir su responsabilidad. Ahora, en cuanto a la revolución en la India y otros países, algunos caen una vez más en la trampa de los oportunistas: traficar con la revolución en la India, utilizando la lucha heroica de su pueblo para su “acumulación de fuerzas” a través de su “trabajo de solidaridad”, no basada en los principios del maoísmo, sino en la filantropía de intelectuales pequeño burgueses y burgueses en los países imperialistas. Por eso, no quieren hacer lucha de dos líneas, no quieren criticar ni debatir los desacuerdos en el MCI. En lugar del método marxista de lucha de dos líneas, aplican la tesis de “dos se unen en uno”. Por otro lado, nosotros estamos por apoyar a la revolución en la India – pero debe ser un apoyo dirigido por el proletariado y basado en los principios del proletariado y su ideología universal el MLM, principalmente el maoísmo. No estamos en contra de la movilización de los intelectuales o pequeño burgueses como parte de este apoyo – el problema es cuando tal apoyo toma estos grupos y sus principios como fundamento, reemplazando los principios nuestros con principios burgueses y así dejando abierta la puerta para los planes del imperialismo y la reacción de aniquilar las revoluciones por medio de “acuerdos de paz”, cretinismo parlamentario, elecciones, amnistía, pluripartidismo, como ya hemos visto en Perú con la LOD y la traición en Nepal.

Llamamos a todos los comunistas y revolucionarios a profundizar y especificar su crítica del nuevo revisionismo, y no simplemente despedirlo en palabras y cerrar los ojos frente a sus repercusiones en el mundo. Ver cómo las cosas están ligadas, ver cómo las mismas posiciones revisionistas se presentan en diferentes lugares. Cuando la tesis revisionista sobre el “culto a la personalidad” se presenta una vez más, ¿no tenemos suficiente experiencia histórica para saber qué significa? Entonces, cuando los revisionistas, como la LOI y otros, siguen las pautas de Avakian, defendiendo y levantando las patrañas contrarrevolucionarias de la reacción contra el Presidente Gonzalo y el pensamiento Gonzalo, contra toda la tesis marxista de Jefes y Jefaturas, ¿vamos a aceptarlo y difundir la misma vieja canción de “autoritarismo” o “culto a la personalidad”? Cuando atacan la dictadura del proletariado, con las palabras bien conocidas de toda la propaganda contrarrevolucionaria de la reacción – “disidencia”, “sistema pluripartidario”, etc. – ¿vamos a aceptarlo? Cuando atacan a la violencia revolucionaria y difunden su pacifismo burgués para desarmar al proletariado y al pueblo, ¿vamos a aceptarlo y decir que “no queremos la violencia, solo la usamos para defendernos”?  Cuando el imperialismo quiere repetir en otros países lo que han hecho en Perú con la LOD o en Nepal con Prachanda, ¿vamos a caer en la misma trampa y decir que “sí pero aquí es diferente, aquí sí se puede participar en las elecciones reaccionarias y hacer acuerdos de paz”?
Para nosotros, la respuesta a cada una de estas preguntas es ¡NO! ¡No vamos a aceptar ningún ataque contra nuestra todopoderosa ideología proletaria universal, todopoderosa porque es verdadera, y verdadera porque es científica! Los revisionistas siempre van a tomar cada revés, cada obstáculo o problema en el camino de la revolución, para decir que “es la ideología que no sirve, hay que revisarla” – pero los comunistas sabemos que los reveses y obstáculos son partes del proceso, y la solución es aplicar la ideología a las condiciones concretas. Es en la práctica revolucionaria, no en las cabezas de los intelectualoides, que nuestra ideología se desarrolla, y así aplastamos el dogmatismo así como el revisionismo – en lucha de dos líneas basada en la aplicación de nuestros principios. “…la acción transformadora por muy modesta que sea, es la que siembra la idea… Acción transformadora del mundo, es haciendo esa acción transformando el mundo que el hombre genera ideas, genera pensamiento” (Presidente Gonzalo).

Frente a la situación actual, insistimos en los siguientes puntos:
- Luchar por hacer el balance de la aplicación del maoísmo en lucha de dos líneas, aplastando el nuevo revisionismo, para unirnos en torno al maoísmo e imponerlo como único mando y guía de la revolución proletaria mundial.
- Desenmascarar y aplastar el plan imperialista de “acuerdos de paz”, de cretinismo parlamentario, amnistía y conciliación. Tomar firme posición contra la LOD y la LOI en Perú, contra la traición en Nepal, contra toda la política de “acuerdos de paz” y contra el revisionismo armado.
- Defender a la Jefatura, Presidente Gonzalo, al pensamiento gonzalo y al Partido Comunista del Perú y su Comité Central contra los ataques de revisionistas, traidores y capituladores que sirven a los planes de la reacción. Aplastar la patraña de que “el PCP no existe” y que “no tiene dirección”, la cual apunta a aislar al Partido y excluirlo del debate a nivel internacional.
- Apoyar a las guerras populares y luchas armadas revolucionarias en el mundo combatiendo y aplastando al revisionismo y al oportunismo. Desarrollar el trabajo de apoyo basado en los principios del proletariado internacional.

¡VIVA EL MAOÍSMO! ¡ABAJO EL REVISIONISMO!
¡VIVA EL GLORIOSO MOVIMIENTO COMUNISTA INTERNACIONAL!
¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO, PRINCIPALMENTE EL MAOÍSMO!
¡GUERRA POPULAR HASTA EL COMUNISMO!

Madrid, octubre de 2012
Movimiento  Popular Perú


viernes, 19 de octubre de 2012

"INDIGNADOS" Y PROLETARIADO


MENSAJE DEL COMITE CENTRAL A LA LIGA DE LOS COMUNISTAS

(C. MARX Y F. ENGELS)
MARZO DE 1850

EL COMITE CENTRAL A LA LIGA

(...) 

Ya os habíamos dicho, hermanos, en 1848, que los liberales burgueses alemanes llegarían pronto al poder y que inmediatamente emplearían contra los obreros este poder recién adquirido. Ya habéis visto cómo se ha realizado esto. En efecto, inmediatamente después del movimiento de Marzo de 1848 han sido los burgueses quienes se hicieron con el poder, utilizándolo sin dilaciones para obligar a los obreros, sus aliados en la lucha, a volver a su anterior condición de oprimidos. Y aunque la burguesía no podía lograr todo esto sin aliarse al partido feudal derrotado en Marzo y, en fin de cuentas, sin ceder de nuevo la dominación a este mismo partido absolutista feudal, pudo, sin embargo, asegurarse las condiciones que, en vista de las dificultades  financieras del Gobierno, habrían de poner finalmente en sus manos el poder y salvaguardarían sus intereses en el caso de que fuese posible que el movimiento revolucionario entrase desde ahora en el cauce del llamado desarrollo pacífico. Para asegurar su dominación, la burguesía ni siquiera necesitaba recurrir a medidas violentas que la harían odiosa a los ojos del pueblo, pues todas esas medidas violentas ya habían sido tomadas por la contrarrevolución feudal. Pero el desarrollo no ha de seguir ese cauce pacífico. Por el contrario, la revolución que ha de acelerar dicho desarrollo está próxima, bien sea provocada por una insurrección independiente del proletariado francés, bien por una invasión de la Babel revolucionaria por la Santa Alianza.
Y el papel de traición que los liberales burgueses alemanes desempeñaron con respecto al pueblo en 1848 lo desempeñarán en la próxima revolución los pequeños burgueses democráticos, que ocupan hoy en la oposición el mismo lugar que ocupaban los liberales burgueses antes de 1848. Este partido, el partido democrático, más peligroso para los obreros que lo fue el partido liberal, está integrado por los tres elementos siguientes:
I. Por las partes más progresistas de la gran burguesía, cuyo objetivo es el total e inmediato derrocamiento del feudalismo y del absolutismo. Dicha fracción está representada por los antiguos conciliadores de Berlín que habían propuesto suspender el pago de las contribuciones.
II. Por la pequeña burguesía democrático-constitucional, cuyo principal objetivo en el movimiento precedente había sido crear un Estado federal más o menos democrático, tal como lo habían propugnado sus representantes —la izquierda de la Asamblea de Francfort—, más tarde el parlamento de Stuttgart y ella misma en la campaña en pro de la Constitución del Imperio.
III. Por los pequeños burgueses republicanos, cuyo ideal es una república federal alemana al estilo de la suiza y que ahora se llaman a sí mismos "rojos" y "demócratas sociales", porque tienen el pío deseo de acabar con la opresión del pequeño capital por el grande, del pequeño burgués por el gran burgués. Representaban esta fracción los miembros de los congresos y comités democráticos, los dirigentes de las uniones democráticas y los redactores de la prensa democrática.
Ahora, después de su derrota, todas estas fracciones se llaman republicanas o rojas, exactamente como los pequeños burgueses republicanos de Francia se llaman hoy día socialistas. Allí donde aún tienen la posibilidad de perseguir sus fines por métodos constitucionales, como en Wurtemberg, Baviera, etc., aprovechan la ocasión para conservar sus viejas frases y para demostrar con los hechos que no han cambiado en absoluto. Se comprende, por lo demás, que el cambio de nombre de este partido no modifica en lo más mínimo su actitud hacia los obreros; lo único que hace es demostrar que ahora se ve obligado a luchar contra la burguesía aliada al absolutismo y a buscar el apoyo del proletariado.
El partido democrático pequeñoburgués es muy poderoso en Alemania. Abarca no solamente a la enorme mayoría de la población burguesa de las ciudades, a los pequeños comerciantes e industriales y a los maestros artesanos, sino que también le siguen los campesinos y el proletariado rural, en tanto este último no ha encontrado aún el apoyo del proletariado urbano independiente.
La actitud del partido obrero revolucionario ante la democracia pequeñoburguesa es la siguiente: marcha con ella en la lucha por el derrocamiento de aquella fracción a cuya derrota aspira el partido obrero; marcha contra ella en todos los casos en que la democracia pequeñoburguesa quiere consolidar su posición en provecho propio.
Muy lejos de desear la transformación revolucionaria de toda la sociedad en beneficio de los proletarios revolucionarios, la pequeña burguesía democrática tiende a un cambio del orden social que pueda hacer su vida en la sociedad actual lo más llevadera y confortable. Por eso reclama ante todo una reducción de los gastos del Estado por medio de una limitación de la burocracia y la imposición de las principales cargas tributarias sobre los grandes terratenientes y los burgueses. Exige, además, que se ponga fin a la presión del gran capital sobre el pequeño, pidiendo la creación de instituciones crediticias del Estado y leyes contra la usura, con lo cual ella y los campesinos tendrían abierta la posibilidad de obtener créditos del Estado en lugar de tener que pedírselos a los capitalistas, y además en condiciones ventajosas; pide igualmente el establecimiento de relaciones burguesas de propiedad en el campo mediante la total abolición del feudalismo. Para poder llevar a cabo todo esto necesita un régimen democrático, ya sea constitucional o republicano, que les proporcione una mayoría a ella y a sus aliados, los campesinos, y una autonomía democrática local que ponga en sus manos el control directo de la propiedad comunal y una serie de funciones desempeñadas hoy día por burócratas.
Los demócratas pequeñoburgueses consideran, además, que es preciso oponerse a la dominación y el rápido crecimiento del capital, en parte limitando el derecho de herencia, en parte poniendo en manos del Estado el mayor número posible de empresas. Por lo que toca a los obreros, es ante todo indudable que deben seguir siendo obreros asalariados, pero al mismo tiempo los pequeños burgueses democráticos desean que aquéllos tengan salarios más altos y una existencia mejor asegurada; y confían en lograr esto facilitando por un lado trabajo a los obreros a través del Estado y por otro con medidas de beneficencia. En una palabra, confían en corromper a los obreros con limosnas más o menos veladas y quebrantar su fuerza revolucionaria con un mejoramiento temporal de su situación. No todas las fracciones de la democracia pequeñoburguesa defienden todas las reivindicaciones que acabamos de citar. Tan sólo unos pocos demócratas pequeñoburgueses consideran como objetivo suyo el conjunto de estas reivindicaciones. Cuanto más allá van algunos individuos o fracciones de la democracia pequeñoburguesa, tanto mayor es el número de estas reivindicaciones que hacen suyas, y aquellos pocos que ven en lo arriba expuesto su propio programa suponen seguramente que ello representa el máximo de lo que puede esperarse de la revolución. Pero estas reivindicaciones no pueden satisfacer en modo alguno al partido del proletariado. Mientras que los pequeños burgueses democráticos quieren poner fin a la revolución lo más rápidamente que se pueda, después de haber obtenido, a lo sumo, las reivindicaciones arriba mencionadas, nuestros intereses y nuestras tareas consisten en hacer la revolución permanente hasta que sea descartada la dominación de las clases más o menos poderosas, hasta que el proletariado conquiste el poder del Estado, hasta que la asociación de los proletarios se desarrolle, y no sólo en un país, sino en todos los países dominantes del mundo, en proporciones tales, que cese la competencia entre los proletarios de estos países, y hasta que por lo menos las fuerzas productivas decisivas estén concentradas en manos del proletariado. Para nosotros no se trata de reformar la propiedad privada, sino de abolirla; no se trata de paliar los antagonismos de clase, sino de abolir las clases; no se trata de mejorar la sociedad existente, sino de establecer una nueva. No cabe la menor duda de que con el desarrollo de la revolución la democracia pequeñoburguesa obtendrá en Alemania, por algún tiempo, una influencia predominante. (...)

viernes, 12 de octubre de 2012

EL PROBLEMA DEL INDIO. MARIÁTEGUI


                                SUMARIA REVISION HISTORICA

                                        José Carlos Mariátegui. (1929)


La población del Imperio Inkaico, conforme a cálculos prudentes, no era menor de diez millones. Hay quienes la hacen subir a doce y aun a quince millones. La Conquista fue, ante todo, una tremenda carnicería. Los conquistadores españoles, por su escaso número, no podían imponer su dominio sino aterrorizando a la población indígena, en la cual produjeron una impresión supersticiosa las armas y los caballos de los invasores, mirados como seres sobrenaturales. La organización política y económica de la Colonia, que siguió a la Conquista, no puso término al exterminio de la raza indígena. El Virreinato estableció un régimen de brutal explotación. La codicia de los metales preciosos, orientó la actividad económica española hacia la explotación de las minas que, bajo los inkas, habían sido trabajadas en muy modesta escala, en razón de no tener el oro y la plata sino aplicaciones ornamentales y de ignorar los indios, que componían un pueblo esencialmente agrícola, el empleo del hierro. Establecieron los españoles, para la explotación de las minas y los "obrajes", un sistema abrumador de trabajos forzados y gratuitos, que diezmó la población aborigen. Esta no quedó así reducida sólo a un estado de servidumbre -como habría acontecido si los españoles se hubiesen limitado a la explotación de las tierras conservando el carácter agrario del país- sino, en gran parte, a un estado de esclavitud. No faltaron voces humanitarias y civilizadoras que asumieron ante el Rey de España la defensa de los indios.EI padre de Las Casas sobresalió eficazmente en esta defensa. Las Leyes de Indias se inspiraron en propósitos de protección de los indios, reconociendo su organización típica en "comunidades". Pero, prácticamente, los indios continuaron a merced de una feudalidad despiadada que destruyó la sociedad y la economía inkaicas, sin sustituirlas con un orden capaz de organizar progresivamente la producción. La tendencia de los españoles a establecerse en la Costa ahuyentó de esta región a los aborígenes a tal punto que se carecía de brazos para el trabajo. El Virreinato quiso resolver este problema mediante la importación de esclavos negros, gente que resulto adecuada al clima y las fatigas de los valles o llanos cálidos de la Costa, e inaparente, en cambio, para el trabajo de las minas, situadas en la Sierra fría. El esclavo negro reforzó la dominación española que a pesar de la despoblación indígena, se habría sentido de otro modo demográficamente demasiado débil frente al indio, aunque sometido, hostil y enemigo. El negro fue dedicado al servicio doméstico y a los oficios. El blanco se mezcló fácilmente con el negro, produciendo este mestizaje uno de los tipos de población costeña con características de mayor adhesión a lo español y mayor resistencia a lo indígena.

La Revolución de la Independencia no constituyó, como se sabe, un movimiento indígena. La promovieron y usufructuaron los criollos y aun los españoles de las colonias. Pero aprovechó el apoyo de la masa indígena. Y, además, algunos indios ilustrados como Pumacahua, tuvieron en su gestación parte importante. El programa liberal de la Revolución comprendía lógicamente la redención del indio, consecuencia automática de la aplicación de sus postulados igualitarios. Y, así, entre los primeros actos de la República, se contaron varias leyes y decretos favorables a los indios. Se ordenó el reparto de tierras, la abolición de los trabajos gratuitos, etc.; pero no representando la revolución en el Perú el advenimiento de una nueva clase dirigente, todas estas disposiciones quedaron sólo escritas, faltas de gobernantes capaces de actuarlas. La aristocracia latifundista de la Colonia, dueña del poder, conservó intactos sus derechos feudales sobre la tierra y, por consiguiente, sobre el indio. Todas las disposiciones aparentemente enderezadas a protegerlo, no han podido nada contra la feudalidad subsistente hasta hoy.

El Virreinato aparece menos culpable que la República. Al Virreinato le corresponde, originalmente, toda la responsabilidad de la miseria y la depresión de los indios. Pero, en ese tiempo inquisitorial, una gran voz cristiana, la de fray Bartolomé de Las Casas, defendió vibrantemente a los indios contra los métodos brutales de los colonizadores. No ha habido en la República un defensor tan eficaz y tan porfiado de la raza aborigen.

Mientras el Virreinato era un régimen medioeval y extranjero, la República es formalmente un régimen peruano y liberal. Tiene, por consiguiente, la República deberes que no tenía el Virreinato. A la República le tocaba elevar la condición del indio. Y contrariando este deber, la República ha pauperizado al indio, ha agravado su depresión y ha exasperado su miseria. La República ha significado para los indios la ascensión de una nueva clase dominante que se ha apropiado sistemáticamente de sus tierras. En una raza de costumbre y de alma agrarias, como la raza indígena, este despojo ha constituido una causa de disolución material y moral. La tierra ha sido siempre toda la alegría del indio. El indio ha desposado la tierra. Siente que "la vida viene de la tierra" y vuelve a la tierra. Por ende, el indio puede ser indiferente a todo, menos a la posesión de la tierra que sus manos y su aliento labran y fecundan religiosamente. La feudalidad criolla se ha comportado, a este respecto, más ávida y más duramente que la feudalidad española. En general, en el encomendero español había frecuentemente algunos hábitos nobles de señorío. El encomendero criollo tiene todos los defectos del plebeyo y ninguna de las virtudes del hidalgo. La servidumbre del indio, en suma, no ha disminuido bajo la República. Todas las revueltas, todas las tempestades del indio, han sido ahogadas en sangre. A las reivindicaciones desesperadas del indio les ha sido dada siempre una respuesta marcial. El silencio de la puna ha guardado luego el trágico secreto de estas respuestas. La República ha restaurado, en fin, bajo el título de conscripción vial, el régimen de las mitas.

La República, además, es responsable de haber aletargado y debilitado las energías de la raza. La causa de la redención del indio se convirtió bajo la República, en una especulación demagógica de algunos caudillos. Los partidos criollos la inscribieron en su programa. Disminuyeron así en los indios la voluntad de luchar por sus reivindicaciones.

En la Sierra, la región habitada principalmente por los indios, subsiste apenas modificada en sus lineamientos, la más bárbara y omnipotente feudalidad. El dominio de la tierra coloca en manos de los gamonales, la suerte de la raza indígena, caída en un grado extremo de depresión y de ignorancia. Además de la agricultura, trabajada muy primitivamente, la Sierra peruana presenta otra actividad económica: la minería, casi totalmente en manos de dos grandes empresas norteamericanas. En las minas rige el salariado; pero la paga es ínfima, la defensa de la vida del obrero casi nula, la ley de accidentes de trabajo burlada. El sistema del "enganche", que por medio de anticipos falaces esclaviza al obrero, coloca a los indios a merced de estas empresas capitalistas. Es tanta la miseria a que los condena la feudalidad agraria, que los indios encuentran preferible, con todo, la suerte que les ofrecen las minas.

La propagación en el Perú de las ideas socialistas ha traído como consecuencia un fuerte movimiento de reivindicación indígena. La nueva generación peruana siente y sabe que el progreso del Perú será ficticio, o por lo menos no será peruano, mientras no constituya la obra y no signifique el bienestar de la masa peruana que en sus cuatro quintas partes es indígena y campesina. Este mismo movimiento se manifiesta en el arte y en la literatura nacionales en los cuales se nota una creciente revalorización de las formas y asuntos autóctonos, antes depreciados por el predominio de un espíritu y una mentalidad coloniales españolas. La literatura indigenista parece destinada a cumplir la misma función que la literatura "mujikista" en el período pre-revolucionario ruso. Los propios indios empiezan a dar señales de una nueva conciencia. Crece día a día la articulación entre los diversos núcleos indígenas antes incomunicados por las enormes distancias. Inició esta vinculación, la reunión periódica de congresos indígenas, patrocinada por el Gobierno, pero como el carácter de sus reivindicaciones se hizo pronto revolucionario, fue desnaturalizada luego con la exclusión de los elementos avanzados y la leva de representaciones apócrifas. La corriente indigenista presiona ya la acción oficial. Por primera vez el Gobierno se ha visto obligado a aceptar y proclamar puntos de vista indigenistas, dictando algunas medidas que no tocan los intereses del gamonalismo y que resultan por esto ineficaces. Por primera vez también el problema indígena, escamoteado antes por la retórica de las clases dirigentes, es planteado en sus términos sociales y económicos, identificándosele ante todo con el problema de la tierra. Cada día se impone, con más evidencia, la convicción de que este problema no puede encontrar su solución en una fórmula humanitaria. No puede ser la consecuencia de un movimiento filantrópico. Los patronatos de caciques y de rábulas son una befa. Las ligas del tipo de la extinguida Asociación Pro-Indígena son una voz que clama en el desierto. La Asociación Pro-Indígena no llegó en su tiempo a convertirse en un movimiento. Su acción se redujo gradualmente a la acción generosa, abnegada, nobilísima, personal de Pedro S. Zulen y Dora Mayer. Como experimento, el de la Asociación Pro-Indígena sirvió para contrastar, para medir, la insensibilidad moral de una generación y de una época.

La solución del problema del indio tiene que ser una solución social. Sus realizadores deben ser los propios indios. Este concepto conduce a ver en la reunión de los congresos indígenas un hecho histórico. Los congresos indígenas, desvirtuados en los últimos años por el burocratismo, no representaban todavía un programa; pero sus primeras reuniones señalaron una ruta comunicando a los indios de las diversas regiones. A los indios les falta vinculación nacional. Sus protestas han sido siempre regionales. Esto ha contribuido, en gran parte, a su abatimiento. Un pueblo de cuatro millones de hombres, consciente de su número, no desespera nunca de su porvenir. Los mismos cuatro millones de hombres, mientras no sean sino una masa inorgánica, una muchedumbre dispersa, son incapaces de decidir su rumbo histórico.

lunes, 8 de octubre de 2012

ANIVERSARIO DE LA FUNDACIÓN DEL PCP


¡Proletarios de todos los países, uníos!
¡VIVA EL 84º ANIVERSARIO DEL GLORIOSO PARTIDO COMUNISTA DEL PERÚ!
Con alegría y optimismo revolucionario este 7 de octubre celebramos un aniversario más del Partido Comunista del Perú (PCP), partido de nuevo tipo, militarizado, guiado por el marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento Gonzalo, principalmente pensamiento Gonzalo, que viene dirigiendo de manera exitosa la guerra popular en el Perú por más de 32 años.
El Movimiento Popular Perú (MPP), organismo generado del PCP para el trabajo en el extranjero, saluda este aniversario del heroico combatiente con el optimismo al tope. Con absoluta convicción en el marxismo-leninismo-maoísmo, pensamiento Gonzalo, principalmente pensamiento Gonzalo, nuestra Base de Unidad Partidaria, Línea Política General y el Programa comunista; expresamos una vez más nuestro saludo a los hombres del campo, a los obreros y trabajadores que en las peores condiciones de vida y de trabajo luchan por sus derechos y reivindicaciones, a los intelectuales progresistas que en las calles arrancan beneficios para la clase y junto a campesinos y obreros y la propia burguesía nacional combaten y resisten por sus derechos conculcados por siglos. Tenemos indeclinable compromiso de proseguir con las tareas pendientes de la revolución peruana, es la labor de los comunistas y revolucionarios marxistas-leninistas-maoístas, pensamiento Gonzalo. Eso hacemos y seguiremos haciendo.
En estos años de guerra popular el PCP ha enfrentado problemas nuevos y los ha resuelto en el fragor de la misma guerra popular. La experiencia demuestra cómo lo fundamental ha sido mantener los principios. El PCP ha superado el recodo y ha aplastado las patrañas de “acuerdos de paz”; y continúa combatiendo y barriendo definitivamente a la LOD y a la LOI, con guerra popular. Lo único que garantiza nuestros triunfos es que la línea ideológica y política es correcta, por tanto, el PCP está preparado para largos años de lucha, manteniendo el rumbo.
La experiencia de estos 32 años de guerra popular ha servido para resolver el problema de dirección y hoy el PCP cuenta con un Comité Central forjado en medio de la guerra popular y de la lucha de dos líneas, tanto al interior del Partido y principalmente dentro de su Comité Central, como a nivel internacional. Fue el Comité Central del PCP el que combatió los “acuerdos de paz” y combate a la LOD, como ha sido el Comité Central el que ha caracterizado a la LOI y señalado su existencia y la viene combatiendo. También ha sido el CC del PCP el que ha denunciado, partiendo de la experiencia en el Perú y la experiencia internacional, la existencia de un plan imperialista de “acuerdos de paz”.
El nuevo revisionismo y algunos que convergen con él, siguen insistiendo en repicar la patraña de la reacción sobre las "cartas de paz". Nosotros partimos de la realidad, y lo concreto y real es que el Presidente Gonzalo no se ha pronunciado públicamente, y el Partido mantiene la consigna ¡Exigimos la presentación pública, directa y en vivo del Presidente Gonzalo y que se le permita pronunciarse! Lo que planteara, lo definiría el Comité Central, y todos como militantes, incluso el Presidente Gonzalo, nos sujetamos a los principios y al Comité Central, eso nos enseña el Presidente Mao. No nos sujetamos a eventos y organismos dirigidos y planificados por la reacción, en los penales o en cualquier lugar.
El PCP basándose en la experiencia del Perú con la patraña de “acuerdos de paz” y la LOD, la experiencia de Nepal y las actuales de Colombia, el proceso de “paz” en el País Vasco, el surgimiento de la LOI, etc., ha establecido que existe un plan mundial imperialista de “acuerdos de paz”, que apunta a acabar con toda lucha armada revolucionaria y especialmente con las guerras populares. Este plan del imperialismo trata de imponer dentro del Movimiento Comunista Internacional (MCI) el parlamentarismo y el pluripartidismo, la idea de que empezar lucha armada no sirve de nada, los “derechos humanos”, que los pueblos quieren la “paz”, equiparar la guerra popular con “terrorismo”, que los países coloniales y semicoloniales pueden llegar a ser naciones capitalistas modernas por vía de la reforma parlamentaria (negando la existencia del imperialismo y del capitalismo burocrático), el rechazo del concepto de jefes y jefatura y de la aplicación concreta del maoísmo a la realidad de cada país. Niegan lo fundamental del maoísmo, la cuestión del Poder y la dirección proletaria de la revolución. Avakian y todo el nuevo revisionismo, así como los demás revisionistas, pugnan por revisar la ideología universal del proletariado internacional con la idea de que el problema de “unir a la izquierda” es cambiar la ideología – es decir que la unidad no va a ser basada en los principios del marxismo, sino en pragmatismo y oportunismo, o en “experiencia que se abstrae de la realidad”. Eso para Avakian y sus seguidores significa una abstracción “objetiva”, hecha por “expertos” intelectualoides, por encima de las clases, y que no solamente el proletariado y los comunistas pueden plantear correctamente como hacer la revolución.
Como parte de este plan imperialista es fundamental aislar a la Guerra Popular del Perú dirigida por el PCP. Para ello el imperialismo y el nuevo revisionismo han levantado la nueva patraña de que el PCP no existe, o no existe un Comité Central que lo dirige,  sólo existen grupos dispersos. Al mismo tiempo, como ya pasó con la capitulación en Nepal, tratan de sustituir la lucha de dos líneas por la conciliación (dos se unen en uno), mientras el nuevo revisionismo se desboca. Algunos, con sus palabras de “evaluación histórica”, quieren torcer la realidad y evitar la evaluación del MRI y de la aplicación del maoísmo, evitar la lucha de dos líneas y la crítica y autocrítica que corresponde y es necesaria para avanzar y llegar a la unidad. Hablan, igual que decían antes sobre Nepal, de “la guerra popular más avanzada en el mundo”, basándose no en lo ideológico y político sino en las acciones militares dispersas, en lo pragmático – y nos acusan de “atacar” la guerra popular en la India, cuando insistimos en que la defensa de la revolución en la India debe ser una defensa de los principios de nuestra clase, de la dirección proletaria de la revolución. Lo principal es que la izquierda, los comunistas del mundo asuman su responsabilidad, e impongan el maoísmo y aplasten al nuevo revisionismo y a los recalcitrantes.
Hoy en el Perú el PCP dirige la revolución democrática con guerra popular y ha centrado en el trabajo de masas para la guerra popular. Las masas del Perú dan su vida todos los días luchando contra el viejo Estado, el Partido trabaja para que las luchas de las masas confluyan con la guerra popular, para que la guerra popular dé un salto en la incorporación de las masas a ésta. Para que las masas no derramen su sangre en vano. El CC del PCP nos demanda hoy, partiendo de la experiencia de la propia guerra popular, a movilizar aplicando: “organismos grises, clandestinidad, luchar indesligablemente con las masas, centralismo democrático”. Así podemos ver cómo el PCP saca lección y aplica a la realidad concreta.
Todos estos hechos confirman que de la guerra popular sale todo: los problemas y las soluciones, y que éstas no surgen de la cabeza de un “sabio” o un grupo de “expertos”.
El peligro principal mientras dure la batalla entre proletariado y burguesía es el revisionismo. Hoy el peligro principal es el nuevo revisionismo que lleva el membrete de “maoísta”, revisionismo que se desbocó tras la detención del Presidente Gonzalo, revisionismo y revisionistas que sueñan con salvar al imperialismo de su hundimiento en medio de las luchas de las masas del mundo, sembrando ilusiones en elecciones y parlamentarismo.

El Movimiento Popular Perú, organismo generado para el trabajo en el extranjero, reitera su sujeción plena al presidente Gonzalo, al CC del PCP y a todo su sistema de dirección. Con optimismo revolucionario expresamos el compromiso de combatir el revisionismo de todo cuño y laya, y, sobre todo, luchar a muerte para imponer el maoísmo como mando y guía de la nueva gran ola de la revolución proletaria mundial y cumplir con la tarea de aplastar la nueva patraña de que no hay Partido como parte del nuevo plan imperialista de acuerdos de paz. En esta fecha nos reafirmamos en dar nuestra vida por el siempre dorado comunismo, por el único camino válido y correcto: el de la guerra popular.
¡VIVA EL GLORIOSO PARTIDO COMUNISTA DEL PERÚ!
¡VIVA EL MARXISMO-LENINISMO-MAOÍSMO, PENSAMIENTO GONZALO, PRINCIPALMENTE EL PENSAMIENTO GONZALO!
¡GUERRA POPULAR HASTA EL COMUNISMO!
Movimiento Popular Perú
7 de octubre de 2012