¡EL FRENTE GLOBAL CONTRA EL IMPERIALISMO AVANZA Y DEMANDA LA DIRECCIÓN DEL PROLETARIADO!
"Para nosotros, el derrotismo es un crimen, y pugnar por la victoria en la Guerra de Resistencia, un deber ineludible. Pues únicamente luchando en defensa de la patria podremos derrotar a los agresores y lograr la liberación nacional, y sólo logrando la liberación nacional será posible que el proletariado y todo el pueblo trabajador conquisten su propia emancipación. La victoria de China y la derrota de los imperialistas que la invaden constituirán una ayuda para los pueblos de los demás países. De ahí que, en las guerras de liberación nacional, el patriotismo sea la aplicación del internacionalismo. Por esta razón, cada comunista debe desplegar toda su iniciativa, marchar valerosa y resueltamente al campo de batalla de la guerra de liberación nacional, y apuntar sus fusiles contra los agresores japoneses."
(Presidente Mao Tse-tung – El Papel del Partido Comunista de China en la Guerra Nacional)
“Los comunistas deben dar el ejemplo en la guerra nacional”
(Presidente Mao Tse-tung – El Papel del Partido Comunista de China en la Guerra Nacional)
“Ante esta situación de que sólo con las guerras se transforma el mundo, enarbolamos la omnipotencia de la guerra revolucionaria, esto es de la guerra popular, como la teoría militar más alta, la del proletariado trazada por el Presidente Mao y que debe ser especificada a cada tipo de países ya sean imperialistas o atrasados. Así, la guerra popular mundial es la respuesta adecuada que sirve para impedir la guerra imperialista o si ésta se da, transformarla en guerra popular.”
(Partido Comunista del Perú – Línea Internacional)
“Hay que recordar, se nos ha enseñado que no se puede combatir al imperialismo sin combatir al revisionismo”
(Partido Comunista del Perú – La Entrevista con el Presidente Gonzalo)
La presente situación internacional se desarrolla en primer lugar en torno a la contradicción principal en el mundo, es decir la cada vez más aguda contradicción entre las naciones oprimidas y el imperialismo. Contradicción que ahora va centrándose en las justas y heroicas guerras de liberación nacional de los pueblos del Medio Oriente – en Palestina, en Irán, en Líbano – contra la agresión genocida del imperialismo yanqui y su engendro sionista “Israel”.
Estas guerras de agresión imperialista contra las naciones oprimidas forman parte del nuevo reparto imperialista del mundo, y no solo son pruebas de la profunda crisis del imperialismo yanqui, sino de la crisis general y última de todo el imperialismo en su conjunto. La agresión del imperialismo yanqui contra Venezuela e Irán (por el control del petróleo) es parte de su plan para poder confrontar a su rival principal, la superpotencia imperialista China, así expresando la agudización de la contradicción interimperialista y la pugna por el botín: las naciones oprimidas del tercer mundo.
Pero la contundente resistencia de las inmensas masas, en gran parte impulsada por la justa y heroica acción histórica de la resistencia palestina el 7 de Octubre de 2023 – la operación Inundación de Al-Aqsa – inevitablemente convierte estos conflictos en guerras de resistencia y liberación nacional contra el imperialismo, confirmando así la contradicción principal. La respuesta de los imperialistas es el genocidio; el asesinato en masa de todos los pueblos que se niegan a someterse; lo cual a su vez genera aún más resistencia y odio contra el imperialismo en todo el mundo. Y aquí cabe destacar: todos los imperialistas – no solo los yanquis – están por reprimir, contener y explotar a las naciones oprimidas.
La situación actual rápidamente está generando más condiciones para la revolución mundial y un salto en la conciencia y la acción antiimperialista de las masas a nivel internacional, dentro de la etapa de la ofensiva de la revolución proletaria mundial, cuya vanguardia son las guerras populares y luchas armadas bajo la bandera del maoísmo en Perú, India, Filipinas y Turquía. Pero la situación actual también plantea problemas, retos que los comunistas del mundo tienen que resolver aplicando la ideología universal del proletariado, el marxismo-leninismo-maoísmo, principalmente el maoísmo, y las contribuciones universales del Presidente Gonzalo; problemas que se sintetizan en un solo problema, la necesidad de dirección proletaria.
Un salto en el movimiento antiimperialista internacional
La lucha del pueblo palestino y el genocidio imperialista-sionista ha dado lugar a un salto significativo en cuanto a la unidad, la movilización y el pensamiento antiimperialistas en todos los continentes, y las agresiones contra Irán, Venezuela y Cuba han impulsado aún más a este movimiento. Las luchas de liberación nacional de Palestina, Irán, Líbano, Yemen e Iraq vienen desarrollándose en coordinación como una guerra conjunta contra el imperialismo. Las marchas y manifestaciones de miles o cientos de miles de personas no cesan, incluso en los países imperialistas. El sectarismo religioso que el imperialismo ha utilizado para dividir a las masas ahora viene siendo superado por la unidad de los pueblos contra el imperialismo (En particular, los asesinatos de líderes religiosos han propiciado una mayor unidad entre los musulmanes chiítas y entre chiítas y suníes). El proletariado en varios países organiza huelgas y bloquea los transportes a la colonia sionista, y los revisionistas socialchovinistas se ven acorralados por una nueva generación de activistas antiimperialistas. La crisis del imperialismo está agudizando la contradicción fundamental entre el proletariado y la burguesía.
Las encuestas de los últimos años nos dan una idea del estado de la opinión pública, aunque son cifras de la reacción. El Índice de Opinión Árabe 2025 es el resultado de una serie de encuestas de opinión pública realizadas en todo el mundo árabe (en 15 países: Arabia Saudí, Kuwait, Catar, Irak, Jordania, Palestina, Líbano, Libia, Egipto, Sudán, Túnez, Marruecos, Argelia, Mauritania y Siria). Según este índice, 67% de los encuestados consideraban que la operación de la resistencia palestina el 7 de Octubre 2023 era una operación legítima de resistencia. 92% expresaron su solidaridad con el pueblo palestino, y entre ellos 69% expresaron su apoyo a Hamas. 77 % de los encuestados señaló a Estados Unidos e Israel como la mayor amenaza para la seguridad y la estabilidad de la región. (https://arabindex.dohainstitute.org/EN/Pages/APOIsWarOnGaza.aspx)
En Estados Unidos, una encuesta de febrero de 2026 revela que, entre los votantes de las últimas elecciones (es decir que la encuesta excluye la gran parte de las masas trabajadoras del país que no votan), el apoyo a Palestina es ahora mayor que el apoyo a la colonia sionista – y esto en el país más pro-sionista en el mundo (https://www.dw.com/en/poll-shows-us-sympathy-shift-from-israel-toward-palestinians/a-76150550). Una encuesta en 6 países de la Europa occidental (Inglaterra, Francia, Alemania, Dinamarca, España e Italia) revela que “en general, solo entre el 13 % y el 21 % de los encuestados en cada uno de los países analizados tenían una opinión favorable de Israel, frente al 63 %-70 % que tenían una opinión desfavorable.” (The Guardian 2025).
Esto demuestra que, por mucho que los reaccionarios intenten manipular y ocultar los hechos, no pueden ocultar la enorme y creciente brecha que existe entre las posiciones de las clases dominantes y sus lacayos intelectuales y las posiciones de la inmensa mayoría de las masas. Así se está desenmascarando aún más la patraña de la “democracia” y “libertad” del imperialismo, profundizando aún más la crisis de la democracia burguesa como forma preferida de la dictadura burguesa y acelerando al mismo tiempo el proceso de fascistización y la resistencia en su contra.
Vemos entonces un resurgimiento y fortalecimiento del movimiento de liberación nacional contra el imperialismo, un frente antiimperialista global en formación. En este movimiento también se observa un creciente interés por el marxismo y el movimiento comunista, debido a los estrechos e indisolubles vínculos históricos del movimiento proletario con el movimiento de liberación nacional. Sin embargo, es innegable que el papel de las fuerzas proletarias dentro del movimiento actual se encuentra relativamente atrasado; en la mayoría de los países no existen organizaciones proletarias capaces de asumir un papel dirigente en la lucha contra el imperialismo, y a nivel internacional los comunistas hasta ahora tampoco no han podido asumir tal papel.
El proletariado y el frente único de liberación nacional
Los comunistas, los marxistas-leninistas-maoístas, principalmente maoístas, nos reafirmamos en el apoyo a todo movimiento nacional y toda guerra de liberación nacional que combate al imperialismo; en que las luchas de liberación nacional, ya sea que estén dirigidas por el proletariado o por otras clases, son luchas justas que sirven a la revolución mundial. Igualmente nos reafirmamos en que para conquistar la plena liberación nacional y finalmente acabar con el imperialismo, estas luchas inevitablemente tendrán que ser dirigidas por el proletariado a través de sus Partidos Comunistas desarrollando guerra popular.
La realidad hoy es que las justas y heroicas guerras de liberación nacional que se desarrollan ahora en el Medio Oriente y en otras partes están dirigidas por las fuerzas burguesas, como en Irán y también en Palestina y Líbano. El caso concreto de Irán ha puesto sobre la mesa la cuestión del frente único nacional y pone de manifiesto con toda claridad la diferencia entre los revisionistas y los oportunistas, por un lado, y los comunistas y revolucionarios, por el otro lado. Los revisionistas (dentro y fuera de Irán) adoptan o bien una postura abiertamente proimperialista, o bien una postura hipócrita de “condenar tanto al régimen como a la agresión imperialista”. Algunos incluso expresan tales posiciones bajo un falso membrete “maoísta”.
Lo que todos estos revisionistas tienen en común es que niegan que la contradicción imperialismo-naciones oprimidas es la principal (a nivel mundial y en cada país atacado por el imperialismo). En cambio, adoptan las “teorías” desarrolladas por la “izquierda” socialchovinista de los intelectualoides en los países imperialistas; que el “imperialismo no existe”, que “el nacionalismo siempre es reaccionario”, que “solo existe la contradicción proletariado-burguesía”, o que la contradicción principal en el mundo se da entre la “democracia” y la “dictadura”, entre la “libertad” y el “autoritarismo”. Son ideas difundidas y fomentadas por el imperialismo para debilitar y dividir al movimiento antiimperialista internacional, y sirven directamente a facilitar la guerra genocida contra los pueblos oprimidos y mantener la dictadura de la burguesía imperialista y sus lacayos.
Por eso, para los comunistas y antiimperialistas es imprescindible estudiar lo establecido por el Presidente Mao sobre las experiencias del frente único antijaponés en China para aplicarlo a las condiciones de hoy en cada país. Cuando un país está siendo atacado por una potencia o superpotencia imperialista, y es necesario unir a todas las clases dispuestas a defender el país, no es posible derrocar al mismo tiempo a la burguesía:
"Nuestros enemigos -- los imperialistas japoneses, los colaboracionistas chinos, los elementos projaponeses y los trotskistas -- vienen haciendo todo cuanto pueden para torpedear cada paso que se da en favor de la paz y la unidad, la democracia y la libertad en China y la resistencia al Japón. En el pasado, cuando nos esforzábamos por la paz y la unidad, ellos hacían todo lo posible para fomentar la guerra civil y la división. En el presente y en el futuro próximo, cuando dedicamos nuestros esfuerzos a la lucha por la democracia y la libertad, no dejarán de llevar adelante su labor de zapa. Su objetivo general es impedir que cumplamos con éxito nuestra tarea de resistencia armada en defensa de la patria, y realizar su plan agresivo de acabar con China"
(Presidente Mao Tse-tung - Las tareas del Partido Comunista
de China en el periodo de la resistencia al Japón)
"En la etapa de la revolución democrática, son inevitables las contradicciones y luchas entre las clases, los partidos y los grupos políticos del país, pero es posible y necesario poner término a las luchas desfavorables para la unidad y la resistencia al Japón (la guerra civil, la hostilidad entre los partidos, el separatismo provincial, la opresión política y económica feudal, por un lado, y, por el otro, la política insurreccional y las reivindicaciones económicas excesivas que perjudiquen la resistencia al Japón, etc.) y continuar las luchas beneficiosas para la unidad y la resistencia al Japón"
(Ibid.)
La política del proletariado en el frente es mantener la unidad con las fuerzas de resistencia no proletarias, manteniendo al mismo tiempo la independencia del proletariado y la dirección absoluta de sus propias fuerzas armadas, defendiendo los intereses del proletariado y el campesinado dentro del frente. Esto fue posible en el caso de China porque el proletariado tenía su Partido Comunista y sus propias fuerzas armadas dirigidas por este Partido:
"Preservar la dirección del Partido Comunista sobre la Región Especial y sobre el Ejército Rojo y mantener la independencia y la libertad de crítica del Partido en sus relaciones con el Kuomintang -- tales son los límites, que no se permite traspasar. A ambas partes corresponde hacer concesiones: el Kuomintang renuncia a su política de guerra civil, dictadura y no resistencia al enemigo exterior, y el Partido Comunista, a su política seguida bajo el antagonismo entre los dos Poderes."
(Ibid.)
En síntesis, la política del proletariado en un país atacado por el imperialismo tiene que ser: servir a la defensa del país – “dar el ejemplo en la guerra nacional” - apuntando a asumir la dirección de la guerra de liberación nacional para desarrollarla como guerra popular, cumplir la revolución democrática y continuarla como revolución socialista. Sí las fuerzas proletarias se encuentran débiles, si no tienen su Partido Comunista ni sus propias fuerzas armadas, y la burguesía dirige la defensa del país (como es el caso en Irán), los comunistas tienen que luchar en esta guerra junto con las fuerzas burguesas sin reservas, construyendo su Partido y sus fuerzas armadas en medio de la guerra. Si aquellos que se llaman “comunistas” no han construido un Partido capaz de movilizar a las masas y dirigirlas en lucha armada; si están sentados en los centros intelectuales de las grandes ciudades (o en el extranjero) y nunca han movilizado ni al proletariado ni al campesinado (o han movilizado algún sector del proletariado en las ciudades pero no al campesinado), entonces su “condena tanto del régimen como de la agresión imperialista” no es nada más que la capitulación frente al imperialismo y la burguesía.
El papel del islamismo como fuerza dirigente de la liberación nacional
El hecho concreto en el Medio Oriente es que las fuerzas proletarias no han estado en condiciones de asumir el papel de dirigir el movimiento de liberación nacional, principalmente por dos razones:
1) La política del imperialismo (principalmente yanqui) de socavar, reprimir y aniquilar en primer lugar las organizaciones y dirigentes marxistas y fomentar organizaciones y dirigentes burgueses y/o islamistas, que supuestamente serían más fáciles de controlar y de difamar ante la opinión pública mundial. Como parte de este proyecto, los yanquis y sus agentes sionistas crearon Al-Qaeda y el Estado Islámico, y durante un tiempo el Estado sionista incluso le dio dinero a Hamas (esto es lo que dio lugar a la patraña de que “Israel creó a Hamás”).
2) La falta de verdaderos Partidos Comunistas de principios y la negra influencia del revisionismo, ligada al papel del socialimperialismo soviético, la restauración del capitalismo en China y la ofensiva contrarrevolucionaria general, la cual continúa hasta hoy. Esto se expresó por ejemplo en que las fuerzas proletarias de Palestina no estuviesen en condiciones de desarrollar la lucha como una guerra popular y no pudieran asumir el liderazgo; y en partidos que se sujetaron al bastón de mando del socialimperialismo y su política de “coexistencia pacífica”. Para los comunistas, este aspecto es principal; el revisionismo es el peligro principal para la revolución.
Sin embargo, está claro que este plan del imperialismo, de socavar la resistencia a través del islamismo, ha fracasado. El contundente odio de las inmensas masas de la región hacia el imperialismo y su inquebrantable voluntad de liberación han llevado a los movimientos islamistas a asumir el papel de liderar la lucha nacional. Los movimientos islamistas, como Hamas y la República Islámica de Irán, tienen el apoyo de las masas no principalmente por razones religiosas, sino porque demuestran en la práctica que están dispuestos y capaces de dirigir la liberación nacional y combatir al imperialismo. El Dr. Khaled Hroub, profesor de Estudios sobre Oriente Medio y Estudios sobre los medios de comunicación árabes, dice:
“Los palestinos específicamente y luego el público árabe y los pueblos árabes en general: creo que la principal razón por la que apoyan a Hamás es la resistencia, no la religión […] desde los tiempos del colonialismo británico. Si se tiene cualquier organización o movimiento determinado que se adhiera a la idea de la resistencia, en ese momento tomaría el liderazgo.[…] Cuando Fatah se organizó, creó y fundó, su principal objetivo, su principal lema, su principal mantra era la resistencia, ni siquiera una ideología. Tomaron el liderazgo. Todas las demás organizaciones anteriores a Fatah quedaron en segundo plano. Y Fatah se mantuvo a la vanguardia del activismo y el liderazgo nacional palestino hasta la firma de los Acuerdos de Oslo. En ese momento, Fatah comenzó a declinar porque dejo de lado la resistencia. Hamás comenzó a ascender debido a esto, porque se adhirió a la resistencia y enarboló la bandera de la resistencia.” (Tamimi, Azzam; Caridi, P.. Understanding Hamas: And Why That Matters (pp. 54-55). OR Books.) [Nuestra traducción del inglés –SR]
En resumen, cuando la contradicción principal es imperialismo-nación oprimida, las masas van a apoyar a quien demuestra en la práctica su capacidad de defender el país y desarrollar la lucha de liberación nacional.
Al mismo tiempo, el asumir el papel de dirigir la liberación nacional y la necesidad de unir a las masas para esta lucha, viene cambiando la política de las organizaciones islamistas. En Irán, la política del gobierno islamista para unir al pueblo contra el imperialismo también incluye concesiones a las reivindicaciones democráticas de las masas. Hamas, en su proceso de asumir la dirección de la resistencia, gradualmente ha cambiado su enfoque de religión a lucha nacional, adaptando su política a las demandas del frente único por la liberación nacional. En sus nuevos estatutos de 2017, Hamas abandonó las posiciones anticomunistas y de ideología racial expresadas en su Carta Fundacional de 1988. El Dr. Khaled Hroub dice: “Yo diría que, en las últimas dos o tres décadas, hemos asistido a un aumento constante de la facción nacionalista dentro de Hamás, en detrimento de la corriente religiosa de la organización.” (Ibid.). Esto también implica concesiones a las demandas de las masas femeninas:
“Ahora bien, algo que me llamó la atención fue que todas las mujeres islamistas con las que hablé —incluidas aquellas que eran islamistas, pero no de Hamás— […] afirmaron que Hamás les había permitido acceder a la universidad y conseguir trabajo. […] Muchas de [esas mujeres] también recibieron becas de Hamás y apoyo para convertirse en profesionales. Por eso veían a Hamás como una fuerza emancipadora que se oponía a la cultura socialmente conservadora de Gaza, aunque dentro del marco islámico. También es interesante que tanto las activistas islamistas como las de izquierda confirmaran que Hamás se oponía al matrimonio precoz y a los asesinatos por honor.”(Ibid.)
Maher al-Taher, Secretario Internacional del FPLP, planteó en una entrevista de 2025:
“Queremos dejar claro que, como pueblo palestino, nos encontramos en una etapa de liberación nacional. Nuestro país está ocupado y nuestro pueblo abarca diversas corrientes políticas e ideológicas. Hay una corriente de izquierda, una corriente laica, una corriente nacionalista y una corriente islámica. Por ello, en esta etapa de la liberación nacional, nosotros, como Frente Popular, reconocemos que todas estas corrientes tienen derecho a actuar en el marco de la lucha contra la ocupación y la liberación del país.
No nos encontramos en la fase de construcción del Estado ni de debate sobre cuestiones sociales controvertidas, sino que estamos en una etapa de liberación nacional que exige que el objetivo principal de nuestro trabajo sea la liberación del país. Por consiguiente, toda corriente política, ya sea de izquierda, nacionalista o islámica, tiene derecho a resistirse a esta ocupación. Nuestra principal oposición es contra la ocupación israelí, y nuestros esfuerzos colectivos deben concentrarse en enfrentarnos a ella como un enemigo común.”
Las organizaciones de la guerra de liberación nacional de Palestina – Hamas, FPLP, Yihad Islámica de Palestina y otras – hoy luchan victoriosamente codo a codo en el Frente de Liberación Nacional, con el pleno apoyo y la participación heroica de las amplias masas. Para mantener su independencia dentro del Frente y establecerse como su dirección proletaria, los comunistas de Palestina tendrán que construir su Partido aplicando el marxismo-leninismo-maoísmo a sus condiciones concretas para desarrollar la guerra popular prolongada, construyendo el nuevo poder, desarrollando la revolución democrática hasta la liberación completa del país desde el rio hasta el mar para después sin intermedio continuarla como revolución socialista.
El antiimperialismo burgués y el “mundo multipolar”
El frente antiimperialista global que se está formando constituye un salto importante que es parte de la ofensiva de la revolución mundial, pero la falta de dirección proletaria se expresa en dispersión y confusión ideológica y política en el movimiento, limitando su alcance y su combatividad y dejándolo abierto a la división y a la manipulación por parte de los imperialistas. Aunque la influencia comunista y revolucionaria está aumentando entre las masas, principalmente debido al desarrollo de las guerras populares y luchas armadas bajo la bandera del maoísmo, hay bastante influencia de ideología burguesa y anticomunista:
- El desprecio a las masas y la idea de que la liberación vendrá de la burguesía y/o de los “imperialistas buenos”; el “multipolarismo”.
- Tercermundismo/ideología “poscolonial”, rechazando el marxismo calificándolo de “ideología occidental”.
- Posiciones de “ni izquierda ni derecha”, promoviendo la unidad con fracciones “multipolaristas” de la burguesía imperialista e incluso con los fascistas.
- Ideas racistas y conspirativas, en síntesis planteando que el enemigo no es la burguesía imperialista, sino ciertos grupos de burgueses que son “malvados” e “inmorales”.
- El negar la contradicción principal imperialismo-naciones oprimidas, planteando la contradicción imperialismo yanqui-los pueblos del mundo como principal. Negar el carácter imperialista de China y Rusia.
Todo esto está estrechamente relacionado con la negra influencia del revisionismo en el movimiento. Los más socialchovinistas de los revisionistas – principalmente ligados a los partidos revisionistas parlamentarios – hace tiempo han tomado posiciones abiertamente proimperialistas e incluso pro-sionistas (o conciliadoras hacia el sionismo) pero ahora por motivos oportunistas participan en el movimiento por Palestina. Defienden la existencia del Estado sionista, promueven la “solución de dos estados” o variantes de la misma, y condenan la resistencia palestina como “terrorista”. Condenan la República Islámica de Irán. El papel de estos revisionistas en el movimiento es impedir que se expanda y se desarrolle como un movimiento revolucionario antiimperialista y mantenerlo como un movimiento “humanitario” dirigido desde los países imperialistas.
Ligados a estos revisionistas están los grupos anarquistas que “rechazan el nacionalismo”, en realidad rechazando la liberación nacional de las naciones oprimidas (uno de sus teóricos es Murray Bookchin, el profesor yanqui pro-sionista que inventó el llamado “confederalismo democrático” adoptado por Öcalan y el PKK). Algunos de ellos también participan en el movimiento por Palestina, donde contribuyen a limitar el movimiento y sembrar división.
Los trotskistas, que se presentan como “revolucionarios” y “leninistas”, pero en realidad proponen una supuesta “revolución socialista mundial” que se llevaría a cabo a través de los partidos revisionistas y socialfascistas parlamentarios de los países imperialistas. Niegan el papel de las naciones oprimidas como base de la revolución mundial, y se oponen a las revoluciones democráticas y socialistas en estas naciones. Así los trotskistas, fomentados y/o directamente organizados por los Estados imperialistas, también juegan el papel de impedir el desarrollo de un movimiento revolucionario antiimperialista.
Estos problemas son productos de la presente correlación de las fuerzas en el mundo, de un movimiento global antiimperialista que está surgiendo rápidamente cuando las fuerzas proletarias aún no están suficientemente desarrolladas para guiar y dirigirlo. Mientras el movimiento antiimperialista de los años 60 y 70 surgió en torno a la guerra de Vietnam, impulsado y guiado por la China socialista y su Gran Revolución Cultural Proletaria, hoy no existe un país socialista en el mundo y enfrentamos una ofensiva contrarrevolucionaria general.
Pero esto no cambia las tareas de los comunistas: desarrollar la revolución en cada país donde trabajen y dar el ejemplo en la lucha antiimperialista para asumir la dirección del movimiento a través de su Partido Comunista marxista-leninista-maoísta, preparando, iniciando y desarrollando la guerra popular; todo ello siguiendo nuestro lema de unir, diferenciarse y dirigir. En los países oprimidos, uniendo al pueblo en la revolución democrática contra el imperialismo, el semifeudalismo y el capitalismo burocrático para continuarla como revolución socialista. En los países imperialistas, haciendo la revolución socialista y destruyendo al imperialismo desde dentro de las entrañas de la bestia.
El frente de liberación nacional y el “mundo multipolar”
Las luchas de liberación nacional de las naciones oprimidas hoy toman lugar en medio de un nuevo reparto imperialista del mundo, en colusión y pugna entre las superpotencias imperialistas EE.UU., China y Rusia y con la participación de las demás potencias imperialistas. En su pugna por el botín y por la hegemonía mundial, los imperialistas buscan utilizar a las naciones oprimidas como fichas de ajedrez, y al mismo tiempo se coluden para reprimirlas e impedir su desarrollo independiente y su liberación.
Por ejemplo, el imperialismo yanqui junto con las potencias europeas utiliza la nación de Ucrania como ficha – y el pueblo ucraniano como carne de cañón - en su guerra contra el imperialismo ruso, presentándola como una guerra de defensa o de liberación. La realidad es que Ucrania es, de hecho, una nación oprimida que está siendo atacada por el imperialismo ruso, pero el régimen de Zelensky con sus fuerzas armadas no es una fuerza de liberación nacional. Es un régimen descaradamente montado por el imperialismo yanqui y los imperialistas europeos – principalmente Alemania – para ejecutar la guerra contra Rusia y la venta de Ucrania a las burguesías imperialistas del occidente. Un régimen que se instauró a través de un golpe basado en bandas fascistas bajo la dirección de los agentes de la CIA y el Mossad, y una continuación directa de los fascistas ucranianos a los que el imperialismo yanqui – y alemán - recurrió antes, durante y después de la Segunda Guerra Mundial para combatir el socialismo a través del genocidio. El régimen de Zelensky hoy explícitamente declara su apoyo a las guerras genocidas del imperialismo yanqui y su engendro sionista en el Medio Oriente, e incluso se han ofrecido a prestar apoyo militar al genocidio en Palestina.
A diferencia de, por ejemplo, Irán, en Ucrania no se trata de un régimen que, pese a su carácter burgués y reaccionario, lucha por la liberación nacional y golpea al imperialismo, sino de un régimen vendepatria, burgués y reaccionario creado y funcionando como instrumento del imperialismo en su reparto del mundo. Los comunistas y antiimperialistas obviamente no pueden luchar juntos con tal régimen, sino tienen que construir un verdadero frente de liberación nacional para combatir al imperialismo ruso y a los demás imperialistas: “determinar el enemigo principal y conjurar la acción de los demás” (PCP – Línea Internacional).
El régimen iraní por su parte está combatiendo a su enemigo principal, el imperialismo yanqui, al tiempo que colabora con los imperialistas chinos y rusos y recibe cierto apoyo de ellos y promueve su política “multipolar”. Hasta ahora Irán mantiene cierto grado de independencia militar y económica y no sirve directamente como instrumento de las superpotencias China y Rusia, pero para garantizar su independencia y “conjurar la acción de los demás” la liberación nacional de Irán inevitablemente necesitará la dirección proletaria.
Veamos que dijo el Presidente Mao sobre la política del proletariado respecto al enemigo principal y a los demás imperialistas:
“En consecuencia, las contradicciones entre China y algunas otras potencias imperialistas han sido relegadas a segundo plano, mientras la grieta entre dichas potencias y el imperialismo japonés se ha ampliado. Por lo tanto, se plantea ante el Partido Comunista de China y el pueblo chino la tarea de ligar el frente único nacional antijaponés con el frente mundial de la paz. En otras palabras, China no sólo debe unirse con la Unión Soviética, que ha sido siempre amiga fiel del pueblo chino, sino también, en la medida de lo posible, establecer relaciones de lucha conjunta contra el imperialismo japonés con aquellos países imperialistas que en el presente estén dispuestos a mantener la paz y se opongan a nuevas guerras de agresión. Nuestro frente único debe tener como objetivo resistir al Japón, y no oponerse a todas las potencias imperialistas a la vez.”
Si aplicamos esto a la situación actual, ¿deberíamos concluir que el proletariado y los pueblos oprimidos deberían formar un “frente mundial de la paz” con China y Rusia contra el imperialismo yanqui? Esto sería una distorsión dogmática que no toma en cuenta las condiciones concretas. Lo que el Presidente Mao planteó fue la política de un fuerte Partido Comunista y un gran movimiento obrero-campesino ya armado y con independencia, en condiciones para ser parte de tal frente sin abandonar su programa revolucionario.
Plantear un “movimiento antiimperialista” basado en la ideología y política de superpotencias imperialistas – como el “mundo multipolar” promovido por los imperialistas chinos y rusos – es otra cosa. Es plantear un movimiento dirigido por la burguesía, no para aplastar y barrer el imperialismo de la faz de la tierra, sino para sacar al imperialismo de su crisis, establecer “la paz de las bayonetas” y buscar mejores condiciones temporales para algunas de las naciones oprimidas dentro del sistema imperialista. Es plantear un movimiento que no se basa en la movilización de las amplias masas trabajadoras contra el imperialismo, la reacción y el revisionismo, sino que enseña a las masas a someterse y ser dependientes de las clases explotadoras y los supuestos “imperialistas buenos”.
La actuación de los imperialistas chinos y rusos en cuanto a la presente agresión genocida yanqui-sionista confirma su carácter imperialista y reaccionario. Como hemos informado en el número anterior de esta revista, estas superpotencias han mantenido sus relaciones amistosas y sus negocios con el Estado sionista durante todo el genocidio, y se abstuvieron de vetar las resoluciones pro-genocidas de la ONU. Ellas, así como los imperialistas yanquis y europeos, están por reprimir, contener y explotar a las naciones oprimidas, es decir impedir que estos países desarrollen su propia industria y economía independientes, e impedir que los pueblos oprimidos se unan y se levanten por su liberación. Y los métodos imperialistas para alcanzar estos objetivos son el genocidio, la destrucción de la infraestructura e industria, y la destrucción de los sistemas de educación y ciencia, como vemos ahora en Palestina, Líbano e Irán.
Así, la influencia burguesa en el movimiento antiimperialista limita y restringe el movimiento, y lo pone en riesgo de ser utilizado como instrumento de superpotencias y potencias imperialistas. Los regímenes nacionalistas burgueses en los países oprimidos, incluso cuando realmente están combatiendo al imperialismo, temen el armamento de las masas. Ver el caso de Venezuela, donde el régimen chavista supuestamente “antiimperialista” y “revolucionario” – en realidad un régimen de la gran burguesía burocrática sometida al imperialismo – en vez de movilizar y armar al pueblo ha permitido la explotación yanqui del país, al tiempo que intentaba cambiar de amo invitando al imperialismo chino. Ahora ha culminado su traición y su política vendepatria sometiéndose descaradamente al imperialismo yanqui.
Para los comunistas el armamento de las masas bajo la dirección proletaria es lo que garantiza la independencia del movimiento y permite las “relaciones de lucha conjunta” planteadas por el Presidente Mao. Destacamos que la fuerza del presente movimiento antiimperialista reside en las inmensas masas, principalmente de las naciones oprimidas. La liberación no vendrá de ninguna superpotencia o potencia imperialista ni de las clases dominantes, sino del mar armado de masas bajo la dirección del proletariado a través de sus Partidos Comunistas marxistas-leninistas-maoístas, desarrollando la guerra popular en las revoluciones democráticas, socialistas y culturales hasta nuestra meta final el comunismo.