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sábado, 23 de junio de 2012

SOBRE EL PUNTO DE VISTA PURAMENTE MILITAR




Diciembre de 1929

(PRESIDENTE MAO TSE-TUNG)

    En la organización del Partido Comunista en el 4.ƒ Cuerpo de Ejército del Ejército Rojo, existen diversas ideas no proletarias; que obstaculizan en gran medida la aplicación de la línea correcta del Partido. Si estas ideas no se corrigen definitivamente, será imposible que el 4.ƒ Cuerpo de Ejército se haga cargo de las tareas que le ha encomendado la gran lucha revolucionaria de China. Las distintas ideas incorrectas que existen en esta organización del Partido tienen su origen, como es lógico, en el hecho de que la base de dicha organización está compuesta, en su gran mayoría, de campesinos y otros elementos procedentes de la pequeña burguesía; pero el hecho de que los organismos dirigentes del Partido no hayan combatido de manera coordinada y resuelta esas ideas incorrectas, ni hayan educado suficientemente a sus militantes en la línea justa, es también causa importante de su existencia y desarrollo. Este Congreso, de conformidad con el espíritu de la carta de septiembre del Comité Central, señala aquí las manifestaciones de las ideas no proletarias en la organización del Partido en el 4.ƒ Cuerpo de Ejército, así como su origen y los métodos para rectificarlas, y llama a todos los camaradas a luchar por eliminarlas completamente.


SOBRE EL PUNTO DE VISTA PURAMENTE MILITAR


    El punto de vista puramente militar está muy desarrollado entre una parte de los camaradas del Ejército Rojo. Se manifiesta en lo siguiente :

    1. Estos camaradas consideran los asuntos militares y la política como opuestos entre sí y se niegan a reconocer que lo militar constituye tan sólo uno de los medios para cumplir las tareas políticas. Algunos van aún más lejos al afirmar que "si lo militar marcha bien, lo político naturalmente marchará bien; si lo militar no marcha bien, tampoco marchará bien lo político", concediendo así a los asuntos militares una posición rectora sobre la política.
    2. Piensan que el Ejército Rojo, a semejanza del ejército blanco, tiene una sola tarea: combatir. No comprenden que el Ejército Rojo de China es una organización armada que ejecuta las tareas políticas de la revolución. Especialmente en el momento actual, el Ejército Rojo de ningún modo debe limitarse a combatir; además de combatir para destruir las fuerzas militares del enemigo, debe tomar sobre sí otras importantes tareas, tales como hacer propaganda entre las masas, organizarlas, armarlas y ayudarlas a establecer el Poder revolucionario e incluso organizaciones del Partido Comunista. El Ejército Rojo no combate simplemente por combatir, sino para hacer propaganda entre las masas, organizarlas, armarlas y ayudarlas a establecer el Poder revolucionario. Sin estos objetivos, combatir carecerá de sentido, y el Ejército Rojo perderá su razón de ser.
    3. Por consiguiente, en lo organizativo, subordinan los organismos del Ejército Rojo encargados del trabajo político a aquellos encargados del trabajo militar y plantean la consigna de "Extender la autoridad del Estado Mayor a las actividades exteriores del Ejército". Si se permite que esta idea siga desarrollándose, surgirá el peligro de separarse de las masas, de que se establezca el control del ejército sobre el gobierno y de apartarse de la dirección del proletariado, es decir, de resbalar hacia el mismo camino de caudillismo militar que sigue el ejército del Kuomintang.
    4. Al mismo tiempo, en el trabajo de propaganda, subestiman la importancia de los equipos de propaganda. En cuanto a la organización de las masas, no se preocupan de crear comités de soldados en el Ejército ni de organizar a las masas obreras y campesinas locales. Como resultado de ello, se encuentran abandonados el trabajo de propaganda y el de organización.
    5. Se envanecen al ganar una batalla y se desalientan al sufrir una derrota.
    6. Seccionalismo. Se preocupan únicamente por el 4.ƒ Cuerpo de Ejército y no comprenden que armar a las masas locales constituye una tarea importante del Ejército Rojo. Esta es una forma ampliada del grupismo.
    7. Sin ver más allá del limitado medio del 4.ƒ Cuerpo de Ejército, unos cuantos camaradas creen que fuera de él no existe otra fuerza revolucionaria. De ahí su extremado apego a la idea de conservar su fuerza y evitar toda acción militar. Esta es una supervivencia del oportunismo.
    8. Algunos camaradas hacen caso omiso de las condiciones subjetivas y objetivas, padecen del mal de la precipitación revolucionaria, no quieren entregarse al trabajo duro, cuidadoso y minucioso entre las masas y, llenos de ilusiones, sólo aspiran a realizar grandes cosas. Esta es una supervivencia del putchismo (1).

    El punto de vista puramente militar se origina en:

    1. Un bajo nivel político. De ahí la falta de conciencia sobre el papel de la dirección política en el Ejército y sobre la diferencia radical que existe entre el Ejército Rojo y el ejército blanco.
    2. La mentalidad de tropas mercenarias. En diferentes batallas hemos hecho gran número de prisioneros, y estos elementos, al incorporarse al Ejército Rojo, traen consigo una marcada mentalidad mercenaria, creando así en los niveles inferiores un terreno favorable al punto de vista puramente militar.
    3. De las dos causas anteriores surge una tercera: exceso de confianza en la fuerza militar y desconfianza en la fuerza de las masas populares.
   4. El hecho de que el Partido no haya prestado una eficaz atención al trabajo militar ni lo haya discutido en forma activa, es también causa de la aparición del punto de vista puramente militar entre cierto número de camaradas.

    Métodos de rectificación:

    1. Elevar el nivel político de los miembros del Partido por medio del trabajo de educación, extirpar las raíces teóricas del punto de vista puramente militar y hacer claridad sobre la diferencia radical que existe entre el Ejército Rojo y el ejército blanco. Al mismo tiempo, eliminar las supervivencias del oportunismo y del putchismo y acabar con el seccionalismo en el 4.ƒ Cuerpo de Ejército.
    2. Intensificar la preparación política de los oficiales y soldados y, en especial, la educación de los ex prisioneros. Paralelamente, hacer que los organismos locales del Poder seleccionen, en la medida de lo posible, a obreros y campesinos experimentados en la lucha para incorporarlos al Ejército Rojo, con el objeto de debilitar e incluso erradicar, en el plano organizativo, el punto de vista puramente militar.
   3. Llamar a las organizaciones locales del Partido a criticar a las organizaciones del Partido en el Ejército Rojo, y llamar a los organismos del Poder popular a criticar al Ejército Rojo, a fin de influir sobre las organizaciones del Partido en el Ejército Rojo, así como sobre sus oficiales y soldados.
    4. El Partido debe prestar una eficaz atención al trabajo militar y discutirlo activamente. Todo trabajo debe ser discutido y decidido por el Partido antes de ser puesto en práctica por las masas.
    5. Elaborar los reglamentos del Ejército Rojo, en los que se definirán con claridad sus tareas, las relaciones entre su aparato militar y su aparato político, las relaciones entre el Ejército Rojo y las masas populares, y los poderes y funciones de los comités de soldados y sus relaciones con los organismos militares y políticos.

(…)



   *  Resolución redactada por el camarada Mao Tse-tung para el IX Congreso de la Organización del Partido en el 4.ƒ Cuerpo de Ejército del Ejército Rojo. La formación de las fuerzas armadas populares de China ha sido un proceso difícil. El Ejército Rojo de China (llamado VIII Ejército y Nuevo 4.ƒ Cuerpo de Ejército durante la Guerra de Resistencia contra el Japón y, hoy, Ejército Popular de Liberación) nació el 1.ƒ de agosto de 1927, con el Levantamiento de Nanchang. En diciembre de 1929, tenía ya más de dos años de existencia. Durante este período, la organización del Partido Comunista en el Ejército Rojo aprendió mucho y acumuló una experiencia bastante rica en el curso de la lucha contra diversas ideas erróneas. En la presente resolución, el camarada Mao Tse-tung hizo un resumen de esta experiencia. Esta resolución permitió al Ejército Rojo construirse enteramente sobre una base marxista- [cont. en p. 112. -- DJR] leninista y eliminar todas las influencias de los ejércitos de viejo tipo. Fue aplicada no sólo en el 4.ƒ Cuerpo de Ejército, sino también, más tarde, en todas las demás unidades del Ejército Rojo, y así éste se transformó completamente en un verdadero ejército popular. Durante los últimos veinte y tantos años, se ha registrado un notable desarrollo y se han realizado múltiples innovaciones tanto en las actividades del Partido como en el trabajo político dentro de las fuerzas armadas populares de China. Actualmente se presenta en este terreno un cuadro muy diferente, pero la línea fundamental sigue siendo la determinada por esta resolución.


 [1] Durante un breve período después de la derrota de la revolución en 1927 surgió en el Partido Comunista una tendencia putchista de "izquierda". Considerando que la revolución china era, por su carácter, una "revolución permanente" y que se encontraba en una situación de "ascenso ininterrumpido", los putchistas se negaron a organizar una retirada ordenada y, adoptando métodos autoritarios y confiando sólo en un pequeño número de miembros del Partido y un pequeño sector de las masas, trataron erróneamente de realizar en todo el país una serie de levantamientos locales que no tenían perspectiva alguna de éxito. Tales acciones putchistas se extendieron a fines de 1927, pero fueron cesando hacia comienzos de 1928, aunque entre algunos militantes subsistieron sentimientos en favor del putchismo.

lunes, 14 de mayo de 2012

LUCHA DE DOS LINEAS



"Estamos por la lucha ideológica activa, pues ella es el arma con que se logra la unidad interna del Partido y demás colectividades revolucionarias en beneficio del combate. Todos los comunistas y revolucionarios deben empuñar esta arma."



                              CONTRA EL LIBERALISMO

        (Presidente Mao Tse Tung. 7 de septiembre de 1937)


Estamos por la lucha ideológica activa, pues ella es el arma con que se logra la unidad interna del Partido y demás colectividades revolucionarias en beneficio del combate. Todos los comunistas y revolucionarios deben empuñar esta arma.

Pero el liberalismo rechaza la lucha ideológica y propugna una paz sin principios, dando origen a un estilo decadente y vulgar, que conduce a la degeneración política a algunas organizaciones y miembros del Partido y demás colectividades revolucionarias. El liberalismo se manifiesta en diferentes formas:

A sabiendas de que una persona está en un error, no sostener una discusión de principio con ella y dejar pasar las cosas para preservar la paz y la amistad, porque se trata de un conocido, paisano, condiscípulo, amigo íntimo, ser querido, viejo colega o viejo subordinado. O bien buscando mantenerse en buenos términos con esa persona, rozar apenas! el asunto en lugar de ir hasta el fondo. Así, tanto la colectividad como el individuo resultan perjudicados. Este es el primer tipo de liberalismo.

Hacer críticas irresponsables en privado en vez de plantear activamente sugerencias a la organización. No decir nada a los demás en su presencia, sino andar con chismes a sus espaldas; o callarse en las reuniones, pero murmurar después. No considerar para nada los principios de la vida colectiva, sino dejarse llevar por las inclinaciones personales. Este es el segundo tipo.

Dejar pasar cuanto no le afecte a uno personalmente; decir lo menos posible aunque se tenga perfecta conciencia de que algo es incorrecto; ser hábil en mantenerse a cubierto y preocuparse únicamente de evitar reproches. Este es el tercer tipo. Desobedecer las órdenes y colocar las opiniones personales en primer lugar; exigir consideraciones especiales de la organización, pero rechazar su disciplina. Este es el cuarto
tipo.

Entregarse a ataques personales, armar líos, desahogar rencores personales o buscar venganza, en vez de debatir los puntos de vista erróneos y luchar contra ellos en bien de la unidad, el progreso y el buen cumplimiento del trabajo. Este es el quinto tipo. Escuchar opiniones incorrectas y no refutarlas, e incluso escuchar expresiones contrarrevolucionarias y no informar sobre ellas, tomándolas tranquilamente como si nada hubiera pasado. Este es el sexto tipo.

Al hallarse entre las masas, no hacer propaganda ni agitación, no hablar en sus reuniones, no investigar ni hacerles preguntas, sino permanecer indiferente a ellas, sin mostrar la menor preocupación por su bienestar, olvidando que se es comunista y comportándose como una persona cualquiera. Este es el séptimo tipo.
No indignarse al ver que alguien perjudica los intereses de las masas, ni disuadirlo, ni impedir su acción, ni razonar con él, sino dejarle hacer. Este es el octavo tipo.

Trabajar descuidadamente, sin plan ni orientación definidos; cumplir sólo con las formalidades y pasar los días vegetando: "mientras sea monje, tocaré la campana". Este es el noveno tipo.

Considerar que se ha rendido grandes servicios a la revolución y darse aires de veterano; desdeñar las tareas pequeñas pero no estar a la altura de las grandes; ser negligente en el trabajo y flojo en el estudio. Este es el décimo tipo.

Tener conciencia de los propios errores pero no intentar corregirlos, tomando una actitud liberal para consigo mismo. Este es el undécimo tipo.


Podrían citarse otros tipos más, pero los once descritos son los principales. Todas éstas son manifestaciones de liberalismo. En una colectividad revolucionaria, el liberalismo es extremadamente perjudicial. Es una
especie de corrosivo, que deshace la unidad, debilita la cohesión, causa apatía y crea disensiones. Priva a las filas revolucionarias de su organización compacta y de su estricta disciplina, impide la aplicación cabal de su política y aleja a las organizaciones del Partido de las masas que éste dirige. Se trata de una tendencia sumamente perniciosa.

El liberalismo proviene del egoísmo de la pequeña burguesía; éste coloca los intereses personales en primer plano y relega los intereses de la revolución al segundo, engendrando así el liberalismo en los terrenos ideológico, político y organizativo.

Los adictos al liberalismo consideran los principios del marxismo como dogmas abstractos. Aprueban el marxismo, pero no están dispuestos a practicarlo o a practicarlo cabalmente; no están dispuestos a sustituir su liberalismo por el marxismo Tienen su marxismo y también su liberalismo hablan del marxismo pero practican el liberalismo el marxismo es para los demás y el liberalismo para ellos, mismos. Llevan ambos en su bagaje y encuentran aplicación para uno y otro. Así es como funciona el cerebro de cierta gente.

El liberalismo constituye una manifestación de oportunismo y es radicalmente opuesto al marxismo. Es negativo y, objetivamente, hace el juego al enemigo. De ahí que éste se alegre si en nuestras filas persiste el liberalismo. Por ser tal su naturaleza, no debe haber lugar para el liberalismo en las filas revolucionarias.

Debemos emplear el espíritu marxista, que es positivo, para superar el liberalismo, que es negativo. El comunista debe ser sincero y franco leal y activo, poner los intereses de la revolución por encima de su propia vida y subordinar sus intereses personales a los de 1a revolución; en todo momento y lugar ha de adherirse a los principios justos y luchar infatigablemente contra todas las ideas y acciones incorrectas, a fin de consolidar la vidacolectiva del Partido y la ligazón de éste con las masas ha de preocuparse más por el Partido y las masas que por ningún individuo, y más por los demás que por sí mismo. Sólo una persona así es digna de llamarse comunista.

Todos los comunistas leales, francos, activos y honrados deben unirse para combatir las tendencias liberales, que cierta gente tiene, y encauzar a ésta por el camino correcto. He aquí una de nuestras tareas en el frente ideológico

lunes, 27 de febrero de 2012

POR UN FRENTE CULTURAL PROLETARIO


"En nuestra lucha por la liberación del pueblo chino existen varios frentes, entre ellos, el de la pluma y el del fusil, es decir, el frente cultural y el frente militar. Para vencer al enemigo, hemos de apoyarnos ante todo en el ejército que tiene los fusiles en la mano. Pero éste no basta por sí solo; necesitamos también un ejército cultural, que es absolutamente indispensable para estrechar nuestras propias filas y derrotar al enemigo."

Presidente Mao Tse-Tung
"Intervenciones en el Foro de Yenan de arte y literatura"