viernes, 14 de septiembre de 2018

SUECIA: BOICOT ELECCIONES

Publicamos el siguiente volante traducido del sueco del Círculo de Estudios el 24 de Septiembre, como parte de la campaña de boicot al circo electoral. Más información se puede encontrar en el siguiente enlace: FORO MAOISTA


¡Proletarios de todos los países, uníos!

¡NO VOTAR EN LAS ELECCIONES DE LA BURGUESÍA!
¡EL PODER A LA CLASE OBRERA!

Así como en cada campaña electoral  hoy en día, todo tipo de partidos y organizaciones hoy nos llaman a votar a  cualquier precio; casi ya no es importante por quién votamos, lo importante es que votamos y contribuimos a mantener la ilusión de una sociedad “democrática”. Pero lo que la clase obrera ha aprendido de casi doscientos años de lucha es que el sistema basado en la explotación del hombre por el hombre no se puede abolir a través de los votos, e incluso cuando la clase dominante, la burguesía, permite cierto grado de democracia, su sistema sigue siendo una dictadura. Una dictadura – un Estado burgués – que puede utilizar diversos tipos de política burguesa según lo que sirve a las ganancias del capital, pero que nunca va a permitir que ningún parlamento o gobierno amenace al sistema de explotación y la propiedad privada de los medios de producción.

La clase obrera tiene larga experiencia del papel del parlamento burgués en la dictadura de la burguesía. Los caudillos dentro del movimiento obrero reformista, quienes tempranamente abandonaron el marxismo y promovían reformas “socialistas” graduales a través del parlamento burgués, ya  hace mucho tiempo que se volvieron fieles colaboradores del capital y desde hace mucho tiempo que vienen contribuyendo a mantener – y ejecutar – la opresión y la explotación de la clase obrera aquí así como de los pueblos oprimidos del tercer mundo. Por otro lado, el movimiento obrero revolucionario, que continuó y hoy continúa la lucha por derrocar el Poder de la burguesía y conquistar el Poder de la clase obrera, aprendió tempranamente que eso no se puede hacer a través del parlamento burgués.

Incluso cuando en ocasiones únicas en la historia, bajo condiciones muy específicas, ha sido posible para los partidos revolucionarios de la clase obrera utilizar los parlamentos y elecciones burgueses como instrumento de agitación y propaganda, para llegar a la clase y el pueblo, los comunistas han sido plenamente conscientes de que nunca sería posible conquistar el Poder a través del Estado burgués y su “democracia”. Hoy, cuando el capitalismo en su fase imperialista y su prolongada crisis final demanda cada vez más represión, guerra y fascismo para sobrevivir, tampoco va a permitir a  movimiento revolucionario alguno que  utilice su parlamento para agitar por la rebelión contra el sistema. Sí algún partido seriamente luchara por derrocar a los explotadores y construir el socialismo y tomara puestos en el parlamento, este partido rápidamente seria prohibido o neutralizado en alguna otra forma. En los casos donde partidos llamados “comunistas” o “socialistas” han ganado las elecciones dentro del Estado burgués con promesas de socialismo y Poder obrero y han formado gobiernos, han traicionado a la clase cada vez, voluntariamente administrando la dictadura de la burguesía y mandando a las fuerzas militares y policiales contra todos que se rebelan contra el sistema.

En Suecia, así como en todas las dictaduras burguesas, es la burguesía – es decir los capitalistas monopolistas, los dueños de las grandes empresas – que decide que política se va a aplicar durante los próximos años.  Que partidos ganan en las elecciones y forman gobierno es de menos importancia; a lo sumo puede cambiar los métodos y la retórica que el Estado va a utilizar para ejecutar la política que el capital necesita. La política que la burguesía sueca, el imperialismo sueco, necesita hoy es básicamente la misma que las burguesías de los demás potencias imperialistas necesitan: necesitan prepararse para la guerra. La guerra contra otros imperialistas por un pedazo más grande del botín, la guerra para saquear y oprimir a las naciones oprimidas, y la guerra contra la clase obrera aquí  en Suecia. Para poder realizar la política planeada: más guerra, más explotación de los trabajadores, más restricciones de nuestros derechos; el capital necesita también fortalecer su dictadura para prevenir la rebelión. Los diferentes partidos políticos, dentro así como fuera del parlamento, compiten para movilizar a diversos sectores de la población para fortalecer el Estado burgués, para más represión contra la clase obrera y para las guerras del imperialismo. Con este fin utilizan en diferentes grados el fascismo, el liberalismo y un reformismo supuestamente “socialista”. Hoy la clase dominante promueve y utiliza cada vez más el fascismo, en forma de bandas de asesinos racistas en las calles y en forma de la política fascista ejecutada por los gobiernos de la “alianza” [alianza electoral de los partidos liberales y conservadores] así como por los de los socialdemócratas. El blanco y el enemigo principal del fascismo y de toda la burguesía es, y siempre ha sido, una clase obrera revolucionaria, unida, organizada y armada, independientemente de sí consiste de “inmigrantes” o “suecos”.

Por eso vemos hoy una campaña electoral en la cual todos los partidos; M, L, KD, SD, S, MP, V, F!  [abreviaciones de los principales partidos en las elecciones suecas] así como la mayor parte de la “izquierda” no parlamentaria, todos proponen diferentes variaciones del tema: más policía, más facultades a la policía, el derecho de desplegar el ejército contra la población, el belicismo contra otros países, la agitación racista en combinación con la retórica hipócrita de la “diversidad” y una variante burguesa y reaccionaria de feminismo que intenta aprovecharse de la lucha justa contra el patriarcado para dividir a la clase obrera y legitimar al saqueo y la opresión imperialista de los pueblos del tercer mundo. Por eso todos estos partidos en conjunto han establecido la “seguridad”, el “problema de la inmigración” y la “integración” como  cuestiones principales en esta campaña electoral; todo para desviar la atención del problema fundamental: el capitalismo podrido y caduco y la dictadura de la clase explotadora.

La capa burguesa de políticos arribistas que hoy dirige la llamada “izquierda” ya ha declarado su lealtad al Estado burgués y al sistema imperialista, aun cuando los demás liberales y fascistas acusan a Vänsterpartiet [Partido de Izquierda] y otros de “extremismo de izquierda”. Para mantener el apoyo de los obreros y otros que todavía quieren aplastar al imperialismo y construir al socialismo, dan promesas vacías de “reformas de bienestar”, es decir pedazos mezquinos desechados de la mesa de los explotadores para estabilizar al sistema y prevenir la rebelión. Para captar el voto de aquellos que quieren luchar contra el saqueo y la guerra imperialistas hablan alto y fuerte del “antiimperialismo”, pero al fin y al cabo los dirigentes de esta “izquierda” votan por la participación sueca en las guerras de bombardeo y fielmente representan a los intereses del imperialismo sueco. Todos ellos se sujetan a una u otra superpotencia imperialista en la contienda por la hegemonía mundial. La mayoría de ellos están plenamente de acuerdo con los liberales en sus alabanzas a la “democracia occidental”, en la defensa del monopolio de la violencia de la burguesía y en las condenas de la reacción a la revolución de la clase obrera. Algunos de ellos ya se han unido incluso a la campana de agitación racista del imperialismo contra los musulmanes para justificar la represión y las guerras de rapiña.

Votar en las elecciones burguesas, no obstante sí es para elegir “el mal menor” o para “detener al SD” [Sverigedemokraterna – los “Demócratas Suecos”, un partido fascista y racista en el parlamento sueco], objetivamente significa dar su aprobación a la continuación de la dictadura y la explotación burguesa. Significa contribuir a legitimar al  presente sistema y su fachada “democrática”. Pero llamar a boicotear a las elecciones no significa llamar a la pasividad o la resignación. ¿Qué es lo que se necesita para poder abolir este sistema de explotación; aplastar al imperialismo, al patriarcado, al fascismo y al racismo, poner fin a la destrucción del medioambiente y construir una nueva sociedad donde la política y la economía sirven a los intereses del pueblo trabajador en vez de a un puñado de explotadores? Lo que se necesita es un amplio movimiento popular dirigido por la clase obrera y su ideología; un movimiento para derrocar a la burguesía y su Estado, construir el Estado obrero, construir el socialismo y continuar la revolución hasta que no existen la explotación y las clases en el mundo; un movimiento obrero que se una con los pueblos oprimidos del tercer mundo contra todos los imperialistas y se opongan  a la guerra imperialista con  guerra revolucionaria. Para eso la clase obrera en Suecia y en cada país necesita su vanguardia, su Partido Comunista militarizado, dirigido por revolucionarios en vez de arribistas burgueses y construido para la revolución, no para los puestos en el parlamento o los consejos comunales del capital.

¡BOICOTEAR A LAS ELECCIONES!
¡ABAJO AL ESTADO BURGUÉS!
¡VIVA EL MAOÍSMO, ABAJO AL REVISIONISMO!
¡LA REBELIÓN SE JUSTIFICA!

Círculo de Estudios el 24 de Septiembre
Agosto de 2018

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